A un paso… tan cerca o lejos, como quieras

דְּבָרִים

Este Shabat comienza el quinto libro de la Torá, Devarim / Deuteronomio.
Es también TISHÁ BEAV, pero se corre el duelo para el domingo, empezando el ayuno inmediatamente de finalizado el Shabbat y hasta las tres estrellas del domingo.

En la parashá Moshé se empieza a despedir del pueblo antes de su muerte, pues en cinco semanas fallecerá, tal como le anunció Hashem.
Tiene el tiempo para preparar a su continuador, Iohsúa, así como seguir instruyendo al pueblo que está próximo a cruzar las riberas del Jordán para adentrarse en Israel. Aprovechará cada instante para nutrir a los judíos, orientarlos, fortalecerlos y confiar en que ellos finalmente lograrán alcanzar la primera gran meta en su trayecto: tomar la Tierra Prometida; tras lo cual tendrán otros retos, otros objetivos de crecimiento.

Recuerda algunos eventos de la historia israelita, también confirma la total validez de las mitzvot, y les anuncia que las cosas cambiarán drásticamente; pues, hasta ahora estaban protegidos y conducidos directamente por Hashem, pero en un rato ellos deberán transformarse en un pueblo independiente en su propia tierra. Ya no dependerán de milagros manifiestos, sino de su trabajo, de su esfuerzo. Si bien es cierto Dios estará con ellos, Él operará más encubierto, dejando que los judíos crezcan, maduren, se afirmen en su propio valor.
Porque, ¿sabe a humillación o a triunfo el estar en constante dependencia del que provee bienestar gratuitamente?

Moshé recuerda que han tenido numerosos tropiezos, muchos de los cuales se debieron a su falta de confianza en sus fuerzas, subestimando sus posibilidades. Eso les llevó a recelar también de Hashem, por lo cual terminaron haciendo cosas que luego lamentarían. Como ejemplo mencionado en la parashá, la historia de los exploradores que fueron enviados casi cuatro décadas atrás y de los cuales ya hemos estudiado.
¡Qué distinta hubiese sido la circunstancia actual si ellos hubieran tenido confianza en sí mismos y en Hashem!
El ingreso a Eretz Israel hubiera sido sencillo, rápido, con pocos problemas. El asentamiento estaba preparado por Hashem para ser fácil y de inmediato gozarían de las bondades de la tierra a lo largo y ancho, en toda su plenitud.
Todo ello se perdió, en general no por maldad o imposibilidad, sino por haber creído que no podían, por llenarse de imágenes negativas de lo que ocurriría. Así les fue…

Ahora, casi cuatro décadas más tarde, las cosas estaban mucho más complicadas, sería un proceso trabajoso, prolongado, agotador. Habría más contratiempos, muertes, dolores, conflictos y limitaciones. Dejaron pasar la oportunidad, la cual no volvería a ser la misma nunca más. Así quedaron planteadas las cosas, para que nosotros terminemos la tarea que ellos no se animaron a hacer. Recuerda que Hashem no hace por nosotros lo que nosotros debemos hacer.
Moshé hace hincapié a Ioshúa y frente a todo el pueblo que no hay que temer, pues Hashem estará del lado de los hebreos, ayudándoles a luchar sus luchas.
¿Cómo?

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