El dios mediocre

Los otros días un noájida, que recientemente había despertado a la conciencia de su identidad espiritual, me comentaba que estaba pensando cambiar de rubro de trabajo, porque le había descendido mucho la venta. Estaba muy difícil la situación y no parecía haber futuro para su producto, digamos que vendía maní caliente en la calle (esto es a modo de ejemplo, porque no solicité permiso de dar datos personales) y desde hacía un tiempo ya la clientela era escasa y la venta pobrísima.

Según me siguió contando este amable noájida, una señora de la que era su congregación cristiana hasta hacía poco, le explicó que su calamidad se debía a que él había traicionado a Jesús y eso había provocado la ira del dios, el cual le demostraba que estaba con él o sufría por no ser de su rebaño. Es un dios que no se anda con chiquitas, juega al todo o nada. Te salvas o te hundes en el infierno, todo depende de si depositas ciegamente tu fe en él o por algún motivo no lo haces.

Sí, tal cual, de acuerdo a la perspectiva de esta “creyente”, la divinidad estaba tan afectada por la decisión personal y privada de un individuo en lo que respecta a su fe, que por lo tanto, y empleando modos misteriosos, obligó a cientos, miles, millones de personas a dejar de comer cacahuete, o a escoger otros alimentos, o conseguir idénticos maníes pero en otra parte.

A tal punto llega la perversión del pensamiento, secuestrado por el EGO obviamente, que se paraliza toda idea creativa saludable, se obstaculiza la mirada clara y serena, para convertirse en repetidor de lemas, en opresor del divergente, en carcelero del disidente.
No se razona, y de hacerlo pronto se silencia por miedo a represalias del grupo de fieles o tal vez de ese tremendo dios iracundo, que se deleita con la sumisión y sometimiento de sus adoradores así como en la tortura y tormento de los que se atreven a no reconocerle dignidad celestial alguna.

Son bases tan corruptas, que son compartidas por todas las religiones, pues recordemos que TODAS ellas son manifestación social del EGO y no una elaboración que proviene de la NESHAMÁ. Allí donde hay religión, escasea la espiritualidad.
Por esto, no es de extrañar que con la religión venga también el fanatismo, la discriminación negativa, las represalias, los sistemas represores, el terrorismo, el imperialismo sádico. Todos ellos comparten su mismo origen trastocado, el EGO.

Volviendo al caso personal que comentamos, le sugerí al buen señor que busque alternativas laborales, que se fije que sabe y que puede hacer y es necesario en su lugar para dedicarse a ello, con confianza, con serenidad, con honestidad, con el espíritu irradiando su LUZ para todos los planos de su existencia. También hablamos de explorar los motivos para la merma en su venta, porque tal vez ahora no es el tiempo ideal para el consumo de cacahuates, podría ser que hay ofertas más interesantes y del agrado del paladar de esta generación consumista y facilista, pudiera ser que en donde vende haya alguien que ofrece a mejor precio, o x variables que no tomamos en consideración.
Por tanto, si no quería cambiar de rubro, sería bueno que trabajara en estudiar el mercado, ver la competencia, saber los gustos del público, en fin, descubrir cómo hacer para vender su producto y obtener buenas y merecidas ganancias por ello.
Nada de supersticiones, ni de amuletos, ni de hueca fe, ni de atribuir a dioses y demonios las decisiones que corren por otro lado.
Y por supuesto, cero importancia a las creencias que arruinan las vidas, corrompen las sociedades, encarcelan la LUZ de la NESHAMÁ detrás de rejas oscuras de religiones, fanatismos, ideologías, y hasta de apariencias de santidad (judíos que promueven religión y no espiritualidad, falsos judíos mesiánicos, etc.).

Así anda la gente, creyendo en su diosito personal, fabricado a imagen y semejanza de sus EGOs.
Un diosito usado para explicar las cosas, encontrar consuelo, hundirse en la esperanza estéril, negar la realidad, acomodarse en la pereza, castigar al diferente, que está armado para atormentar materialmente y eternamente, y que sirve para amenaza a aquel que podría hacer tambalear su mediocre estilo de vida, un diosito bálsamo para sus temores que paradójicamente se basan en ese mismo EGO que le dio la vida (al falso dios).
El dios que sirve para explicar las cosas, oscureciendo el entendimiento, ofuscando la razón, entorpeciendo el esclarecimiento, trabando la investigación.

El dios que es el último recurso, o tal vez primero, para sentirse poderoso y con ello tratar de manipular los sentimientos personales de inadecuación e impotencia.
El dios matón que se hará cargo de los problemas, arruinará a los infieles, enviará hordas de jihadistas para exterminar a las lacras infieles.
Un dios ridículo, mínimo, inventado a imagen y semejanza de los EGOs de sus creyentes.

Pero, este buen vendedor de maní sabe que no tiene nada que temer a los dioses, porque no existen.
No hay amenaza “espiritual” (no es realmente espiritual, pero así le dicen los creyentes en la vanidad) que le puede afectar.
Y por ello, este buen noájida buscará soluciones a su predicamento económico actual.

Confiado en el verdadero Uno y Único, pero también con confianza en él mismo.
Con la voluntad puesta en trabajar honestamente, en salir adelante, en no dejarse atrapar nuevamente por las creencias oscuras que embotan la existencia del mundo.
Fiel a la NESHAMÁ, y por tanto 100% fiel al Eterno.
Que no precisa de maldecir, ni hacer actos de terrorismo, ni torturar al que piensa diferente, ni castigar la duda, ni provocar el miedo, ni prometer falsas salvaciones a infiernos inventados, ni… nada de eso tan habitual en todas las religiones.

Antes de despedirnos, el justo de las naciones me preguntó: “¿Y, para un noájida, cuál es la plegaria hacia Hashem para el trabajo?”.
A lo cual respondí: “Bendito eres Tú, Elohim  nuestro, rey del universo, que encamina los pasos del hombre”.

Le quedaba una duda muy valiosa: “¿Y cuando termine de trabajar?”.
Respondí: “Gracias Elohim”, pero también recordar dar dinero generosamente, sin esperar NADA a cambio, a los necesitados, así como a aquellos que difundimos los mensajes de espiritualidad y dependemos de la colaboración material de los usuarios. Porque es una gran herramienta de poder cuando uno accede a dar sin esperar nada a cambio, es una clave para obtener beneficios multidimensionales. Aunque no sea por ello que uno colabore, que bueno que igualmente se reciban provechos.

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Opiniones y respuestas

  1. Jonathan Jonathan (295) ‍‍19/06/16 - 14 Sivan 5776 {Link}
    Como noajida pasé por una situación similar. Qué fácil es para otros lanzarte "ves? Eso te pasa por dejar de creer en jesus".

    Hoy dia no me arrepiento de haber abrazado mi identidad espiritual a pleno. Eso incluye dejar de creer que al sabernos noajidas todo, incluyendo los negocios, va a ser manejado por Dios.

    Ni el fantasioso personaje del madero, ni el Único Dios son responsables de que el negocio marche bien. El del cuento del nuevo testamento es nulo, sin poder de nada en absoluto. Y el Dios del pueblo judio Quien no precisa de nadie para Ser, tampoco es responsable de nuestros negocios. Él YA nos dio las capacidades para ganarnos el pan, PERO depende de nosotros usarlas sabiamente, y esto implica cambiar de negocio e invertir en otra cosa si es necesario, y esto en modo alguno es una falta de "fe", todo lo contrario, es una gran muestra de espiritualidad genuina asumirnos como responsables de lo que nos pasa.

    Personalmente mantengo la practica de la tzedaká/caridad en la medida de mis posibilidades, no como un truco, pero si como una manera de enviarme un mensaje que me genere confianza o alimentarme de un simple pero sincero "gracias" de parte de quien recibe mi ayuda.

    Saludos!
    1

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