El dorado

Una manera muy práctica de aplicar la construcción de SHALOM es recordando que tenemos que ser flexibles pero también firmes.
No es bueno doblegarnos ante cada situación, lugar, vínculo.
Tampoco lo es si estamos petrificados en nuestra posición y resulta inamovible.

La bondad y justicia se aplican siendo flexibles sin perder la firmeza.

Por ejemplo, no todas las discusiones son para obviar; aunque es necesario darse cuenta cuando es oportuno hacerlo.
No siempre tenemos que opinar; aunque en ocasiones es indispensable decir lo que debe ser dicho y/o escuchado.
No hay obligación de marcar nuestro punto de vista cada vez; aunque es bueno tenerlo, recordarlo, darlo a conocer.

¿Entiendes la idea?
¿Puedes aplicarla?
¿Quieres hacerlo?

Lo que importa es que construyas SHALOM.

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