quisiera hacerle las siguientes breves preguntas:
1) cual fue el pecado que condeno a jezabel y a su esposo el rey acab. fue la muerte de los profetas de Israel o la muerte de Nabot?
2) Que tuvo que ver en esto el rey acab, si fue Jezabel la que ordeno ambos crímenes??
gracias
abner garcia-lopez
cuzco, perú
Shalom,
"¡Bendito el que viene en el nombre del Eterno!" (Tehilim / Salmos 118:26).
Bienvenido y gracias por enviarnos su interesante misiva.
¿Qué los condenó a qué?
No entiendo esta parte de su pregunta.
¿Qué acto los condenó a pena de muerte?
¿Qué acto los condenó espiritualmente?
¿Qué acto los condenó a ser una mancha oscura en la historia de Israel?
En fin, no está muy claro para mí el sentido de su consulta.
Ciertamente que ambos, Ajab e Izebel, eran perversos, rebeldes, indignos, malvados. Tal como el Tanaj se encarga de testimoniar:
"Ajab hizo peor que todos los reyes de Israel que habían reinado antes de él, provocando a ira al Eterno Elokim de Israel."
(1 Melajim / I Reyes 16:33)
Los actos de infidelidad y maldad por parte de Ajab son incontables. De memoria puedo enumerar:
-
Participar de idolatría.
-
Admitir el culto idolátrico en Israel.
-
Respaldar el culto idolátrico.
-
Propagar la idolatría.
-
Incitar a Israel a la idolatría.
-
Desposar una idólatra.
-
Obstaculizar el servicio divino.
-
Corromper las leyes de la Torá.
-
Perseguir a los observantes de la Torá.
-
Ser cómplice y coautor de la persecución y exterminio de los profetas del Eterno en su territorio.
-
Rechazar públicamente el cumplimiento de los mandamientos de la Torá.
-
Recurrir al consejo de falsos profetas y de sacerdotes de idolatría.
-
Dejar con vida al rey Ben-Hadad.
-
Ser cómplice del crimen de Nabot.
-
Blasfemar.
-
Conspirar para cometer un crímen.
-
Vivir a la manera de los canaaneos, yendo así en contra de un mandamiento explícito de la Torá.
Así pues, una pequeñita lista de crímenes, pecados y otras "bellezas" cometidas por Ajab.
¿Cuál de éstas fue la que lo condenó (a algo)?
Creo que todas, ¿no?
En cuanto a que él no sabía acerca del plan macabro de su esposa para asesinar a Nabot y de esa manera quedarse con su propiedad. Esa fue la excusa que él esgrimió ante el profeta Eliahu cuando éste lo acusó de ese horrendo crimen.
Sin embargo, el profeta sabía por interemdio del canal profético que Ajab no era ignorante de la trampa orquestada por su esposa. Que la pudo haber evitado. Pero se convirtió en cómplice, en coautor, al momento de callar y permitir que sucediera la tragedia.
Y excusar a Ajab, suponiendo que "no tenía nada que ver o no sabía" de la masacre que se estaba desarrollando en contra de los profetas verdaderos y otros observantes de la Torá, es considerar a este rey como un rematado zopenco, cosa que no era.
Él como rey era el responsable primero y último de lo que su gobierno hace, y la matanza de profetas no era algo oculto, sino conocido públicamente.
Ajab no hizo nada para detenerla, por tanto, ya sélo por esto era culpable al 100% tal como su esposa.
Pero, como sabemos no solamente se mantuvo al margen, sino que instigó la masacre.
Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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23/02/07 - 6 Adar 5767 Link
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no entiendo lo que cita en el punto 13
“Dejar con vida al rey Ben-Hadad.”
Por que debia acabar con la vida de otra persona ?
Gracias
1/09/07 - 19 Elul 5767 Link
En esto se presentó un profeta ante el rey de Israel, y le dijo:
–Así dice el Señor: ‘Puesto que los sirios han dicho que yo soy un dios de las montañas y no un dios de los valles, voy a entregar en tus manos a toda esta gran multitud. Así sabrás que yo soy el Señor.’
29 Durante siete días, sirios e israelitas estuvieron acampados frente a frente, y el séptimo día tuvo lugar la batalla. Ese día los israelitas mataron a cien mil soldados sirios de infantería.e 30 El resto del ejército huyó a la ciudad de Afec, pero la muralla de la ciudad cayó sobre los veintisiete mil hombres que habían logrado escapar. Ben-hadad también huyó, y llegó a la ciudad y se escondió de habitación en habitación.
31 Entonces sus oficiales le dijeron:
–Hemos sabido que los reyes israelitas cumplen los tratos que hacen; así que pongámonos ropas ásperas y una soga en el cuello,f y vayamos ante el rey de Israel, a ver si nos perdonag la vida.
32 Entonces se pusieron ropas ásperas y una soga en el cuello, y presentándose ante el rey de Israel le dijeron:
–Ben-hadad ruega a Su Majestad que le perdone la vida.
Ahab respondió:
–¿Vive todavía? ¡Para mí es como un hermano!h
33 A los hombres les pareció esto una buena señal, y tomándole la palabra contestaron en seguida:
–¡Ben-hadad es hermano de Su Majestad!
–¡Pues id a traerle! –contestó Ahab.
Entonces Ben-hadad se presentó ante Ahab, y Ahab le hizo subir en su carro. 34 Luego Ben-hadad le dijo:
–Te devolveré las ciudades que mi padre quitó al tuyo,i y tú puedes hacer negocios en Damasco, como mi padre los hacía en Samaria.
–Yo, por mi parte, me comprometo a dejarte ir –contestó Ahab.
De este modo, Ahab hizo un pacto con Ben-hadad y le dejó que se fuera.
35 Entonces, un hombre que pertenecía al grupo de los profetasj pidió a un compañero suyo, por orden del Señor:
–¡Hiéreme, por favor!k
Pero el otro no quiso hacerlo. 36 Entonces el profeta le dijo:
–Por no haber hecho caso a la orden del Señor, un león te atacará cuando te separes de mí.
En efecto, en cuanto el otro se separó del profeta, un león le salió al encuentro y lo mató.
37 Después se encontró el profeta con otro hombre, y le pidió también que le hiriera, y aquel hombre le golpeó y le hirió. 38 Entonces el profeta fue a esperar al rey en el camino, disfrazado y llevando una venda sobre los ojos. 39 Cuando el rey estaba pasando, el profeta le dijo en voz alta:
–Este servidor de Su Majestad marchó al frente de batalla, y de entre las filas salió un soldado y me trajo un prisionero. Me pidió que me hiciera cargo de él, advirtiéndome que, si se me escapaba, yo le respondería con mi vida o tendría que pagarle tres mil monedas de plata. 40 Y como este servidor de Su Majestad se entretuvo con otras cosas, el prisionero se me escapó.
El rey de Israel le contestó:
–Tú mismo te has declarado culpable y has pronunciado tu propia sentencia.
41 Pero el profeta se quitó rápidamente la venda de los ojos, y el rey se dio cuenta de que era uno de los profetas. 42 Entonces el profeta le dijo:
–Así dice el Señor: ‘Como tú dejaste escapar al hombre que él había condenado a morir,l con tu vida pagarás por la suya y con tu pueblo por el suyo.’m
43 Entonces el rey de Israel se fue a Samaria, triste y malhumorado, y se metió en su palacio.
1/09/07 - 19 Elul 5767 Link
como bien explica Deuteronomoio 7.2 ” c 7.2 No harás con ellas alianza”: Los tratados o alianzas con otros pueblos implicaban el reconocimiento de sus dioses, ya que estos eran invocados como testigos del pacto.
Deuteronomio20:16″ Pero en las ciudades de estas naciones que el Señor vuestro Dios os da en propiedad no dejaréis a nadie con vida”
6/11/07 - 25 Heshwan 5768 Link
El silencio de Ajab y su excusa de “estar ajeno” a las matanzas de los profetas,me recuerda a una oscurra parte de la Historia del Holocausto judio.
Donde la Iglesia no hizo nada por detenerlo,justificandose,como Ajab,de”no saber nada” de la matanza de 6 millones de judios por parte de los nazis,los cuales eran devotos y protectores fieles del Catolicismo Romano.