Parashat Vaigash 5763

No sólo de bendición vive el Hombre
En nuestra parashá se cuenta que Iaacov se entrevistó con el Faraón que había acogido a Iosef como su consejero principal, y lo había ascendido hasta el rango más elevado en su nación. Al finalizar la entrevista "Iaacov [Jacob] bendijo al faraón" (Bereshit / Génesis 47:10).
Según se desprende de lo que enseñan nuestros Sabios, la bendición de Iaacov consistió en informarle al faraón del método para preservar a Egipto de un nuevo padecimiento por hambre, ya que Iaacov le enseñó el ritmo que sigue el Nilo en sus crecidas y la manera de aprovecharlas con inteligencia.
Los egipcios no eran tontos, sabios y científicos (adivinos se les llamaba a alguno de ellos en aquella época) andaban por la corte faraónica.
Pero, tal como Iosef fue el único capaz de interpretar correctamente el sueño de faraón (acción que finalmente salvó a los egipcios de perecer de hambre); su padre fue el único en captar la importancia para la economía egipcia que se escondía en las crecidas rítmicas del Nilo.
Es decir, lo que a ojos de los adivinos, dignatarios y súbditos se veía como un hecho casual, o como una señal de una deidad (falsa), a partir de la bendición de Iaacov se comprendió como un hecho causal y de índole natural y aprovechable.
Así pues, el consejo de Iosef salvó a Egipto del momento de crisis dramática, en tanto que el consejo-bendición de Iaacov daba la clave para no caer nuevamente en similar crisis.
Sin dudas, Iaacov bendijo a faraón y su reino.

El faraón, que tampoco era tonto supo beneficiarse doblemente de esta bendición, ya que con su nuevo conocimiento no sólo podía controlar con precisión los ritmos de la economía de su nación; sino que además al tener la clave de las crecidas del río, él acudía a las orillas en aquel preciso momento, como demostrando el vínculo existente entre la presencia del faraón y la bonanza.
Así pues, el pueblo alborozado celebraba la presencia del faraón como señal de próxima abundancia.

Pero, pasado un tiempo, la corrupción en el corazón y la mente del faraón llevaron a convertir la bendición en una oscura mancha, en una afrenta contra Dios y la humanidad.
Pues, faraón engolosinado por la ambición y la ceguera del pecado, dejó de reconocer su humana condición, y presumió de ser una divinidad.
Él decía que era su poder, su propio poder el que instigaba la crecida del río, tal como corroboramos en palabras de un faraón posterior: "Míos son los canales del Nilo, pues yo los hice." (Iejezkel / Ezequiel 29:3).
Las imaginaciones sensibles y poco cultivadas de sus súbditos aceptaban de buen grado la tal idea. ¿Cómo no ufanarse de contar con un rey-dios que tenía tal imperio para demostrar indudablemente su poder? (Es similar al mecanismo que suele ocurrir con los milagritos (en realidad actos de brujería, prestidigitación, trance hipnótico, o ignorancia) que efectúan líderes de sectas idolátricas).
Y así, lo que comenzó siendo una bendición, se tornó una maldición.
Es como si alguno recibiera el premio mayor en la lotería, y que esto le llevara a una situación perjudicial impensada anteriormente. Miremos la riqueza y abundancia de un Maradona en qué devino…

Como Dios sabe que el poder de las bendiciones puede degenerar en aberración, ordenó que se bendiga de la siguiente manera: "el Eterno te bendiga y te guarde" (Bemidbar / Números 6:24).
La bendición que venga acompañada por la guía del Eterno, ¡esa es la real bendición!
Y, ¿cuál es esta guía?
El esmerado estudio de Torá, y la práctica de mitzvot -preceptos-.
Si la persona ha sido bendita en algo, y esto lo aprovecha de acuerdo a las enseñanzas de la Torá, y dentro de los límites de la normativa, su bendición prosperará tanto en lo material como en lo espiritual.

¡Shalom iekarim! ¡Les deseo Shabbat Shalom!
Moré Yehuda Ribco

Relato a propósito del comentario

"Luego de que el Rey Mumbaz repartió su riqueza y la de su familia a los pobres, dijo: ‘Mis ancestros juntaron riquezas aquí abajo, pero yo junto arriba… Mis ancestros juntaron riquezas en un lugar en que la mano del hombre puede llegar y robar, pero yo junto en un lugar donde la mano del hombre no puede llegar…’"
(TB Baba Batra 11a).

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