Claves: Seis, Días, mandamiento, obra, acción, fe, amor,
creencia, justicia, paz, Tanaj, Torá, Dios, Hashem, Biblia, guerra, fuerza,
poder, árabe, liga, 1967, Ierushalaim, Jerusalén
|
Shalom.
Gracias por participar, a pesar de su tono muy poco respetuoso y su
actitud deplorablemente belicosa.
Supongo que usted se está refiriendo a
este
texto de nuestro autoría, en el cual mencionamos que: "Aunque,
si por ángeles entendemos lo que corresponde, es decir enviados de
Dios, yo no dudo que el
Eterno está detrás de aquellos sucesos [la victoria de Israel
en la Guerra de los Seis Días en 1967], y que los combatientes del
Tzaha"l -Ejército de Defensa de Israel- son Sus enviados."
Cómo usted quiere saber de dónde puedo
sostenerme para suponer que los soldados de Israel (a
sabiendas o no) actúan como emisarios del Eterno, permítame que le
cite el Tanaj (lo que usted seguramente conoce con el
enfermizo nombre de Antiguo Testamento):
"(5) Todos estos reyes se reunieron, y
fueron y acamparon juntos al lado de las aguas de Merom, para combatir
contra Israel.
(6) Pero el Eterno dijo a Iehoshua [Josué]: –No tengas temor de ellos,
porque mañana a esta hora Yo entregaré muertos a todos ellos, delante de
Israel. Desjarretarás sus caballos y quemarás sus carros.
(7) Entonces Iehoshua [Josué] y toda la gente de guerra con él fueron y
cayeron de repente sobre ellos al lado de las aguas de Merom.
(8) El Eterno los entregó en mano de los israelitas, quienes los
derrotaron y los persiguieron hasta la gran Sidón, hasta Misrefot-maim y
hasta el valle de Mizpa al oriente. Y los mató, hasta no dejarles
sobrevivientes.
(9) Iehoshua [Josué] hizo con ellos como el Eterno le había mandado:
Desjarretó sus caballos y quemó sus carros...
(15) De la manera que el Eterno había mandado a Su siervo Moshé
[Moisés], así mandó Moshé [Moisés] a Iehoshua [Josué], y así lo hizo
Iehoshua [Josué], sin omitir nada de todo lo que el Eterno había mandado a
Moshé [Moisés].
(16) Así tomó Iehoshua [Josué] toda esta tierra..."
(Ieoshúa / Josué 11:5-9; 15-16)
Pregunta: ¿Quién dice el texto bíblico
que luchó contra los poderosos enemigos de Israel que se concentraron para
atacarlo despiadadamente?
Respuesta: Iehoshua y sus soldados.
Pregunta: ¿De dónde provino la Fuerza para acabar con el inmenso
contendiente?
Respuesta: De Dios.
Pregunta: ¿Cómo lo sabemos?
Respuesta: Por el gran poderío militar de los adversarios en comparación con
el escaso número de los israelitas. Y, ¡porque eso es lo que está escrito!
Pregunta: ¿Los israelitas pelearon tal como Dios les había mandado?
Respuesta: Esencialmente sí.
Pregunta: ¿Qué es un ángel?
Respuesta: Un enviado de Dios.
Pregunta: ¿Fueron Iehoshua y sus soldados enviados de Dios?
Respuesta: Sí.
Pregunta: ¿Tiene algún paralelismo la historia aquí narrada con los sucesos
históricos ocurridos en junio de 1967?
Respuesta: Bastante.
Un pasaje más:
"el Eterno ha hablado a David diciendo:
''Por mano de Mi siervo David libraré a Mi pueblo Israel de mano de los
filisteos y de mano de todos sus enemigos." (2 Shemuel / II Samuel
3:18).
Pregunta: ¿Dice Dios que envía personas para
que actuén como Sus emisarios, es decir, Sus ángeles?
Respuesta: Sí.
Pregunta: ¿Quién?
Respuesta: En este caso el rey y sus soldados.
Pregunta: ¿Para qué?
Respuesta: Para liberar al pueblo de Dios de manos de Sus enemigos.
Pregunta: ¿Quién es el pueblo de Dios?
Respuesta: Israel.
Pero, veamos otro pasaje del Tanaj:
"El Eterno estaba con Yehudá [Judá], y
éste tomó posesión de la región montañosa. Pero no pudo echar a los
habitantes del valle, porque éstos tenían carros de hierro."
(Shofetim / Jueces 1:19)
Pregunta: ¿Quién dice el texto que peleaba en
las batallas?
Respuesta: Las huestes de la tribu de Yehudá.
Pregunta: ¿Quién estaba dando el vigor a este ejército de liberación?
Respuesta: Dios.
Pregunta: ¿Cómo puede ser que estando Dios con Yehudá, éste no pudiera
vencer en el valle tal como hacía en las montañas? ¿Acaso los habitantes del
valle eran más poderosos que el Todopoderoso Dios?
Respuesta: Pues, obviamente que no. Resulta que Dios da el vigor a sus
enviados, Dios está detrás de Sus escogidos, e incluso a veces les indica la
manera de actuar; pero, son éstos los que deben ponerse en campaña para
conquistar lo que Dios promete y señala como alcanzable victoria. Si los
emisarios no hacen todo lo que está a su alcance, el potencial divino queda
sin ser utilizado, y se pierde la gran oportunidad de conseguir aquello que
Dios ha dispuesto para que sea conseguido. Los soldados de Yehudá eran
emisarios de Dios (ángeles), pero por ser
ángeles-humanos falibles no tuvieron el mérito de lograr alcanzar totalmente
la meta propuesta.
Tal como aconteció con los héroes de la Guerra de liberación de los Seis
Días,
que excelentemente vencieron al fiero y sádico enemigo conjugado;
que estupendamente retomaron la soberanía de buena parte de nuestra
tierra;
que maravillosamente lograron una hazaña militar única;
pero,
no llegaron a cumplir la meta dispuesta en el Plan divino. Y, tristemente,
hoy estamos padeciendo las influencias malignas de aquella victoria a
medias.
Gracias a Dios pronto, muy pronto, la Era de la liberación y la paz mundial
llegará para quedarse, y entonces las armas y las estrategias serán
recuerdos borrados del pasado. Tal como está escrito: "No alzará espada
nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra." (Mijá /
Miqueas 4:3).
Mientras tanto, ha de saber que la verdadera fuerza del Ejército de
Defensa de Israel no está en
estratagemas políticas,
ni en el tío Sam (Iejezkel / Ezequiel 29:16),
ni en la pericia de sus soldados,
ni en la genialidad de sus comandantes (Irmiá / Jeremías
13:25),
ni en el número de sus tanques y aviones (Iejezkel / Ezequiel
33:26),
ni en el fanatismo que da la religión (que es
la maligna fuerza que impulsa a los asesinos de entre los así llamados
palestinos);
sino que
la verdadera fuerza de Israel está en confiar en el Eterno, y actuar acorde
a la justicia estricta y a la misericordia mesurada. Apoyándose en esta
confianza, es que se construyen victorias memorables.
Como está dicho: "Bendito el hombre que confía en el Eterno, y cuya
confianza es el Eterno. Será como un árbol plantado junto a las aguas y que
extiende sus raíces a la corriente. No temerá cuando venga el calor, sino
que sus hojas estarán verdes. En el año de sequía no se inquietará, ni
dejará de dar fruto." (Irmiá / Jeremías 17:7-8), y con esa bendición,
bravura y entereza sale a luchar para lograr lo que a Dios parece bueno.
Dios es el que vigoriza a Sus escogidos: "Da fuerzas al cansado y le
aumenta el poder al que no tiene vigor." (Ieshaiá / Isaías 40:29).
Pero, son Sus escogidos los que deben trabajar para aprovechar las fuerzas
divinamente otorgadas.
Para finalizar, permítame decirle que es
acorde con la Justicia divina el que usted crea y confíe en Dios; pero que
es absolutamente aberrante decir que "le tengo fe a los ángeles". Ya
que Dios ha dicho: "¿A quién, pues, me haréis semejante, para que Yo sea
su igual?, dice el Santo." (Ieshaiá / Isaías 40:25). Creer y confiar en
ángeles (o en otro que no sea Él) es apartarse de la
pureza que Dios reclama de Sus criaturas, y es menospreciar tanto a Dios,
como a Su obra.
Sólo en Dios hay que depositar la confianza: "¡He aquí, Elokim es mi
salvación! Confiaré y no temeré, porque el Eterno es mi fortaleza y mi
canción; Él es mi salvación" (Ieshaiá / Isaías 12:2); "Yo soy el
Eterno, y no hay otro. Aparte de Mí no hay dios ni poder. " (Ieshaiá /
Isaías 45:5).
Si este texto le ha sido de provecho, no
olvide que este sitio se mantiene gracias a SU colaboración
económica. No cierre su mano, y abra su corazón bondadoso.
Iebarejejá H' - Dios te bendiga,
y que
sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco |