«No endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre»
(Devarim 15:7 )
La Torá no nos pide que demos por obligación. Nos pide que abramos el corazón. Que sintamos. Que veamos al otro como un hermano.
🔹 La pobreza no es solo material
Hay quien necesita pan, y hay quien necesita una palabra, una mirada, un abrazo. La mano abierta empieza con el corazón abierto.
🔹 Hermano, no extraño
La Torá llama “hermano” al necesitado. Porque en el fondo, todos somos responsables unos de otros. La indiferencia no es opción.
🔹 La mitzvá es emocional
No basta con transferir dinero. Hay que sentir el dolor del otro, y actuar desde la compasión, no desde la superioridad.
🌱 Abrir la mano es fácil. Abrir el corazón… eso es divino.
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