Este es la experiencia de un hombre que
decidió servir al Eterno en contra de todo riesgo.
Shalom, estimados Javerim:
Mi nombre es Alfredo Zambrano García, de 39
años de edad. Nací en un pueblo llamado Ocaña, Norte de Santander –
Colombia, pero fui criado en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira
Venezuela. Desde que tenía 17 años de edad estuve sumido en el mundo del
evangelicalismo y los movimientos protestantes como predicador y
conferencista. Fui creciendo en rango y posición dentro de los círculos
cristianos, esto, en cuanto a autoridad y reconocimiento. Viajé a
prácticamente todos los estados de mi nación y a un gran número de ciudades
en Colombia. Me expandí a Curazao, Ecuador, Argentina, República Dominicana
y Guatemala. Estuve entre los así denominados grandes predicadores y fui
muy bien cotizado.
Desde el inicio miré el ministerio con
mucha pasión, sinceridad y nobleza, pero esa expectación fue transformándose
lentamente en una terrible pesadilla. ¿Qué fue lo que cambió mi percepción?
En primer lugar, los casos y cosas que el Eterno me permitió ver
entre aquellos que se dicen llamar siervos de Jesucristo. Estos casos y
cosas me hicieron reflexionar: ¡Algo malo, impuro y corrupto está
arrastrando el Cristianismo! En segundo lugar, las incongruencias tan
palpables que existen entre el Nuevo Testamento y la Torá. Llegué a
constatar que el evangelio que yo promovía no era otra cosa que la
esencialidad del culto mitráico y que Cristo y Mitra eran en esencia la
misma concepción religiosa (les invito a que comparen a estos dos personajes
y saquen sus propias conclusiones). Esto me llevó a abandonar radicalmente
cualquier conexión con los círculos cristianos, pues no quería continuar
siendo un ser engañado que andaba por la vida engañando a otros. No
obstante, en el proceso de búsqueda de la Verdad, caí en los brazos del mal
llamado movimiento mesiánico, movimiento que hace un sincretismo entre el
Judaísmo y el Cristianismo, pero que en el fondo sigue siendo cristianismo
con esencia mitráica.
El mensaje del movimiento mesiánico (por lo
menos el que yo practiqué) me atrajo mucho: dicen que HaShem es uno y único
y que no hay pluralidad en Él; dicen que Jesús (Yeshúa) no es divino, sino
un hombre de padre y madre en el cual reposaba la Plenitud de la Presencia
divina; que Israel es el verdadero y eterno pueblo del Eterno; que la Torah
no había pasado de moda, que seguía vigente e indivisible y que debíamos
estudiarla, observarla y guardarla; que Jesús (Yeshúa) vino en su primera
manifestación como Mashíaj Ben Yosef (el siervo sufriente) y que pronto
volvería como Mashíaj Ben David (el rey victorioso); que la dieta bíblica,
la Circuncisión y el Shabat, seguían vigentes y debíamos observarlos; entre
otras enseñanzas más.
Aparentemente todo iba bien hasta que
comencé a detectar tanto en la doctrina mesiánica como en el Nuevo
Testamento inconsistencias, discrepancias e interpretaciones jaladas por
los cabellos. Me fui dando cuenta que lo que Jesús (Yeshúa, Yeshu)
aparentaba haber enseñado como algo novedoso y único había sido enseñado
primeramente por Rabinos y Sabios anteriores a él. Esto me desconcertó
inmensamente. Paralelamente seguí estudiando y revisando el culto del
mitraísmo y me impresioné cuando observé que seguía teniendo un extraño
parecido con la doctrina y mesiánica (Jesucristo y Mitra se veían
perfectamente encajados en esos conceptos).
He venido estudiando la Torá con ahínco y
tesón y siguiendo en silencio la página
www.serjudio.com, hasta donde
recuerdo, desde el año 2001. Los argumentos en contra del mesianismo me
asustaban, incluso dejé de leerlos. ¡Me daban terror! Me asustaba el hecho
de estar equivocado. No obstante, los revisaba de vez en cuando (algunas
veces por curiosidad y otras por el deseo de encontrar la Verdad). Esto fue
así hasta que comencé a estudiar objetivamente dichos argumentos acerca de
las inconsistencias tanto del cristianismo como del movimiento mesiánico.
Leí, estudié y analicé todas las respuestas a las preguntas relacionadas con
Jesús y el Mashíaj y esto me fue dando luz y claridad respecto a la Verdad
suprema que propugna el Judaísmo. Debo confesar sinceramente que fue en
www.serjudio.com que recibí la
estocada final.
Hoy mi solemne compromiso es con HaShem y su
eterna e indivisible Torá. Me estoy iniciando en el camino noájico, con la
firme esperanza de hacer la Conversión, junto con mi familia, al único
Elokim verdadero. Por supuesto, estoy en pañales. Soy un bebé en cuanto al
conocimiento de la Torá. He renunciado al título de Dr. en Divinidades y
otros títulos teológicos, pues quiero aprender a los pies de los Jajamim
(Sabios de la Torá). Sé que el Eterno aparejará todas las cosas y le pondrá
orden a mi vida y a mi familia. Entiendo que es una Mitzvá encontrar un
maestro de la Torah y estudiar con él. Estoy haciendo Tefilá por ello.
Que esta declaración pueda traer libertad y
luz a tantos seres que hoy se encuentran sumidos en las más tenebrosas
tinieblas y la falsedad. Y que sirva para reparar el daño que le propiné a
tantas almas que escucharon de mi boca palabras de falseada y mentira. Todo
sea por el honor de HaShem.
Shalom!
e-mail: profeortiz@hotmail.com
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©2006
Yehuda Ribco,
Montevideo, Uruguay.
Todos los derechos son propiedad de sus autores.
___Queda
terminantemente prohibido el uso de estos textos para fines de idolatría:
falsos-judíos mesiánicos abstenerse de utilizar la información para
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