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(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)
Shalom.
Gracias por participar.
(Le ruego que me envíe una dirección VÁLIDA de email, pues
cuando le respondo a la que me escribe, mi emails rebotan.)
No sé si entiendo bien su consulta, así que
haré mi mejor intento por responder.
(En parte es por esto que exijo que las misivas no excedan
las 50 palabras, así deben resumir y ser concisos y precisos en sus
preguntas).
Según indica nuestra sacra Tradición, Dios le
dictó directamente a Moshé/Moisés cada letra, cada espacio, cada silencio
que se halla en la Torá.
La Torá es absolutamente la única Palabra directa que Dios ha manifestado
(y manifestará) a persona alguna.
Por lo tanto, la Torá contiene aquello del Deseo de Dios que Él ha querido
revelar directamente a la humanidad.
Si deseamos comprender con acertada precisión el divino mensaje
(y no desviarnos como hacen tantos que tergiversan la Torá y
se burlan de Dios), debemos recurrir a dos herramientas certeras y
valiosas:
-
La Torá Oral, que es la explicación oral
(como su nombre indica) con la que Dios instruyera a
Moshé, y éste a su discípulo, y así sucesivamente de una generación
rabínica a la siguiente. Hasta que finalmente la Tradición fue puesta por
escrito en lo que nosotros conocemos como el Talmud, y la literatura
rabínica tradicional. -
Y el mensaje de los profetas incluidos en el
canon del Tanaj (el enfermizamente llamado Antiguo
Testamento); pues los profetas en ocasiones vinieron a aclarar
aquello que era de dificultosa comprensión para las gentes en la puesta en
práctica del mensaje de la Torá.
Creo que es obvio, pero igual lo señalo: tanto
la Tradición como las profecías sólo describen a partir del fundamento que
es la Torá, y no añaden, quitan o modifican nada de lo que en ella fuera
ordenado. ¿Pues Dios, el Todopoderoso y Perfecto, acaso se contradeciría a
Sí mismo?
Los preceptos contenidos en la Torá (613 para Israel, 7 para
los gentiles), son la médula del Deseo que Dios tiene para con la
humanidad. Aquel que desea andar de acuerdo a la divina Voluntad, debe tomar
sobre sí la responsabilidad del cumplimiento de los mandamientos. Y hacerlos
realidad, de acuerdo a sus mejores posibilidades, a la luz de lo enseñado
por los Sabios y los profetas verdaderos de Israel.
Todo aquel que descarta de su vida los mandamientos de la Torá, o los
interpreta de acuerdo a otras luces (que realmente son
oscuridades); en lugar de andar a la par de Dios, se está
rebelando contra Su Deseo, y destruyendo Su mundo, en lugar de asociarse a
Él en su construcción.
Así pues, la cosmovisión de Dios expresada en
la Torá, y por consiguiente del judaísmo es: hacer todo aquello que podamos
hacer de lo que nos fuera ordenado por Dios, para convertir Este Mundo en el
mejor lugar para vivir.
Como verá en el judaísmo no se piensa en
exclusivismos, en intolerancia, o en desechar al que es diferente.
Sino en valorar a aquel que está actuando de la mejor manera posible, para
el beneficio real de todos.
Los judíos a partir de sus mandamientos, y los gentiles de los suyos.
¡Ay! Si esto fuera compartido por los más, qué fácilmente viviríamos en
paz…
Si este texto le ha sido de provecho, no
olvide que este sitio se mantiene gracias a SU colaboración
económica. No cierre su mano, y abra su corazón bondadoso.
JAG URIM SAMEAJ
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga,
y que
sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
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©2002
Yehuda Ribco,
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