(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)
Shalom.
Gracias por participar.
Dios no se divide en espíritus, ni en dos,
tres, siete, diez o más.
Dios es uno y único, sin partes, divisiones, asociados, elementos, etc.
Es más, quisiéramos ser estrictos en nuestro uso del lenguaje, deberíamos
reconocer que es incorrecto decir que Dios tiene o es espíritu, ya que la
esencia de Dios trasciende cualquier posibilidad de ser equiparada y
comprendida.
Si su error acerca de siete espíritus de Dios
parte de una incorrecta interpretación de Zejariá / Zacarías 3:9 , le explico
que los "siete ojos en la piedra" no significa otra cosa que la especial
atención que el Eterno pondría sobre esa piedra y lo que estuviera
edificando. Es decir, el versículo nos instruye que Dios vigilará
estrechamente lo que acontecerá con el tercer Templo, que será edificado en
la Era mesiánica por llegar.
Así pues, evidentemente que los siete brazos
de la Menorá no representan siete espíritus (inexistentes)
de Dios.
Tradicionalmente se ha explicado que cada
brazo está representando un día de la semana, que a su vez se relaciona con
una cualidad emocional que es necesario refinar para que funcione acorde a
objetivos trascendentes.
Cuando cada una de las cualidades intrínsecas a la persona ha sido
encendida, brota la luz que le es inherente y se expande para beneficiar
a las inmediaciones. Este trabajo de perfeccionamiento personal y
colectivo se consigue mediante el profundo y adecuado estudio de Torá y el
fiel cumplimento de los preceptos que de ella emanan, tal como aprendemos
del proverbio: "Porque el mandamiento es antorcha, y la Torá es luz."
(Mishlei / Proverbios 6:23 ). Es decir, aquel que quiere iluminar su vida en
todos sus aspectos necesariamente debe recurrir al cumplimiento de los
mandamientos, que son los que sostienen y permiten la irradiación benéfica
que brota de la Torá.
Así se comprende perfectamente el otro versículo que explica que: "Lámpara
del Eterno es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más recóndito del
ser." (Mishlei / Proverbios 20:27 ). Que significa que, en nuestro
interior Dios nos ha concedido el potencial para iluminar cada aspecto de
nuestras existencias, incluso aquellos que aparecen más oscuros y lejanos,
pero, el único procedimiento para destapar la luz espiritual es actuando
conforme a lo que Él nos ha establecido (es decir, cumpliendo
con los preceptos).
Retornando a la Menorá, cada brazo representa cualidades latentes en el
espíritu humano, y cada lámpara encendida sobre esos brazos dorados
representa una cualidad que ha pasado de estar dormida a transformarse en
actos constructivos y luminosos. Es lo que aprendemos claramente del profeta
Zejariá: "No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi espíritu, ha dicho
el Eterno de los Ejércitos." (Zejariá / Zacarías 4:6 ). Es decir, aquel
que quiere conquistar el verdadero triunfo, debe trabajar en sus aspectos
emocionales (que emanan del espíritu que conforma a la
persona), y cuando los ha convertido en lámparas y no en aceite
apagado, es que ha vencido sus pulsiones negativas, y está en pos de lo que
al Eterno agrada.
Permítame recordar que el brazo central, al
cual tendían las llamas de los otros seis caños, representa al Shabbat, el
día que cronológicamente culmina la semana pero que espiritualmente equivale
a su centro, su eje, su leit-motiv; tal como se aprende a partir de lo
ordenado: "Además, le harás siete lámparas, y las pondrás en alto, para
que alumbren hacia adelante." (Shemot / Éxodo 25:37 ), adelante se
entiende el centro, el brazo que equilibra y armoniza toda la estructura.
Aquel que ha encendido correctamente sus siete lámparas espirituales, está
en un estado de armonía interior y de equilibrio con el prójimo.
En resumen, cuando el judío iba al Bet
HaMikdash -Templo en Ierushalaim/Jerusalén- y veía las lámparas de la Menorá
dorada encendidas a perpetuidad, sabía que tenía delante suyo una misión que
cumplir: trabajar denodadamente para que resalte lo positivo que anida
dentro de su espíritu. Era el mensaje que Dios le dirigía para que atrajera
con sus actos constructivos la energía del Mundo Venidero a Este Mundo.
Y nosotros de modo idéntico, podemos laborar en pos de lo que aporta Luz y
bendición, en lugar de actuar ahuyentando el bien de la tierra.
Si este texto le ha sido de provecho, no
olvide que este sitio se mantiene gracias a SU colaboración
económica. No cierre su mano, y abra su corazón bondadoso.
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
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