(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre y apellidos completos, edad, profesión o actividad, el nombre de la ciudad y país donde vive.
Si falta alguno de estos datos, probablemente su email no sea respondido de
ningún modo. Presten atención a las
REGLAS,
gracias.)
Shalom.
Gracias por participar.
Los preceptos en general deben ser cumplidos
pues son lo que Dios nos ordena y exige que hagamos.
Tal como el rey ordena y el súbdito debe acatar, multiplicada debiera ser
nuestra obligación con el Rey de reyes.
Tal como el padre instruye y el hijo sabio acepta, multiplicada es nuestra
adhesión a la Palabra del Padre de todos los seres.
No es letra escrita muerta, de una Ley caduca y petrificada que debe ser
cumplida ciegamente; sino que es la brisa que vivifica el alma humana, y la
dota de la energía y vigor necesarios para alcanzar metas de otro modo
inalcanzable.
El cumplir los preceptos es como respirar el aire espiritual que mantiene
vivo nuestro espíritu, por tanto, no es una obligación impuesta de fuera,
por un libro pesado y ajeno, sino que es la obligación nacida en la
naturaleza del espíritu humano.
Tal como es imposible que vivamos sin respirar, es imposible que viva el
espíritu sin el influjo del cumplimiento de los mandamientos.
En cuanto a pedir explicaciones para los
mandamientos.
Para algunos pocos de los 613 mandamientos, es
la misma Torá la que se encarga de darnos las razones para su cumplimiento.
Secundariamente, uno puede ir encontrando
otros motivos o razones para el cumplimiento de los preceptos.
Por ejemplo, no asesino pues eso preserva la seguridad y la armonía social.
No robo, pues no quiero que me roben.
No doy falso testimonio, pues habiendo verdad y justicia es posible
construir la paz entre las gentes.
Y así sucesivamente con la mayoría de los preceptos.
Sin embargo, existen mandamientos que aparecen como totalmente por fuera de
los límites de nuestro entendimiento y racionalización, y por lo tanto, lo
único que podemos decir es: así Dios lo manda, así debemos hacer.
Pero, si nos dedicamos a ahondar con sagacidad
y entendimiento, descubriremos que el fundamento básico que aúna a los
preceptos, es que sirven para perfeccionar a la persona y a la sociedad.
En cuanto al ejemplo que usted menciona, el de
la dieta alimentaria judía basada en la Torá, lo que se denomina kashrut,
varias son los argumentos que se han esgrimido a lo largo de los siglos;
algunos muy adecuados (como por ejemplo: comer kosher
educa para ser una persona de buen talante), otros completamente
fuera de foco (como por ejemplo: comer kosher preserva
la salud).
Pero el único motivo cierto para respetar el
kashrut es: Dios así ha dispuesto para los miembros de la nación
judía.
Cuando los judíos actuamos acorde a Sus principios, implementados en
mandamientos, hacemos vivo el versículo:
"Porque Yo soy el Eterno vuestro Elokim,
vosotros os santificaréis; y seréis santos, porque Yo soy santo."
(Vaikrá / Levítico 11:44 )
Cuando hacemos lo que es nuestro antojo, o
peor, seguimos los dictados de dogmas idolátricos que se apartan de los
sacros mandamientos, lo único que hacemos es acarrear maldición y
destrucción para nosotros y lo que nos rodea.
Antes de despedirme, un recordatorio:
¿Ya ha colaborado con
nuestra tarea sagrada?
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
comentario@serjudio.com?subject=Rap2123
Inicio |
Arriba |
Más Respuestas
|
Reglas para los e-mail
![]()
©2003
Yehuda Ribco,
Montevideo, Uruguay.
Todos los derechos son propiedad de sus autores.
___Queda
terminantemente prohibido el uso de estos textos para fines de idolatría:
falsos-judíos mesiánicos abstenerse de utilizar la información para
embaucar___
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.