Isabel M.
México
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bienvenida y
gracias por escribir.
Una sesuda introducción
En el Talmud
(TB Kidushin 40b) se hizo una pregunta similar,
pero que se detenía solamente a cuestionar la prioridad del estudio de Torá
o del cumplimiento de mitzvot -preceptos.
El eminente Rabbí Tarfón dijo que es principal el hecho. Por su parte, el
gran Rabbí Akiva dijo que el estudio. Y la mayoría dijo: "El
estudio es principal, porque a través del estudio es que viene el
cumplimiento".
En otra parte del Talmud, en una más conocida, hallamos el siguiente pensamiento
de uno de los grandes Sabios: "Shimón el hijo de
Rabbán Gamliel dijo: ‘Toda mi vida crecí entre Sabios, y no hallé nada mejor
para el cuerpo que el silencio; y no es el estudio lo principal, sino el
accionar; y todo aquel que abunda en explicaciones, atrae el pecado’"
(TB Avot 1: 17).
Lo principal es el hecho, el cumplimiento de
los preceptos, el actuar con bondad, justicia y propiedad; eso es lo
principal en esta postura, y el estudio, la teoría, la reflexión es el
trasfondo, la base que sostiene firmemente a lo que es prioritario.
Sin dudas que esta postura está basada en las
palabras emitidas por los hebreos al momento de recibir la Torá: "Todas
las cosas que el Eterno ha dicho, haremos y comprenderemos."
(Shemot / Éxodo 24:7 ). Para aquellos receptores
materiales de la Torá, lo primero era acatar lo que en ella estuviera
ordenado, luego, tras el ejercicio de los preceptos, podrían dedicarse al
estudio profundo, a la comprensión, al análisis sesudo.
Tan prioritario parece ser el ejercicio del
"bien hacer", que en el Talmud se establece: "Un
precepto que no pueda cumplir personalmente, es preferible que sea cumplido
por otros" (TB Moed Catán 9ab). En
el desarrollo talmúdico se dice que si no es posible que el precepto lo
cumpla otro, sino que debe ser hecho personalmente, entonces se puede pausar
el estudio de la Torá para cumplir el mandamiento perentorio y personal. En
caso que sí pueda ser derivado el cumplimiento a otra persona, entonces el
estudio de Torá es prioritario.
Así por ejemplo, rezar a diario o atarse los Tefilín son mandamientos
personales y perentorios, y éstos sirven como motivo para pausar el estudio
de la Torá, ya que no se los puede legalmente obviar, ni tampoco los
puede cumplir otra persona reemplazante.
Pero preceptos que son circunstanciales, como por ejemplo participar de un
entierro, si hay otra persona que lo puede hacer, entonces, se debe
continuar con el estudio de la Torá.
(Debemos comprender que estas divergencias que hemos
mencionado, surgen
cuando se está hablando casi especialmente de situaciones que comprometen a
personas judías que dedican su vida al estudio de la Torá, y no solamente a
los estudiosos ocasionales, o a los esporádicos).
Pero, no todos los Sabios, ni estudiosos,
estuvieron de acuerdo con la precedencia planteada por el Sabio Shimón, pues
algunos propusieron muy sabiamente que lo principal es el estudio. Tomemos
por ejemplo: "Hillel solía decir: ‘El
ignorante no tiene precaución de los pecados, ni el simple puede ser
piadoso…’"
(TB Avot 2: 6).
Así pues, tenemos la postura que sostiene que
el estudio de Torá es el acceso dorado al mundo de los preceptos, por lo
cual, antes de pretender cumplir con los preceptos, es menester estudiarlos.
Y nos parece muy lógica y razonable, pues ciertamente que el ignorante
desconoce los mandamientos, y muchas veces no reconoce con claridad los
pecados.
Es por eso que la halajá -norma- recalca: "Todo
hombre judío debe estudiar Torá, sea pobre o rico, sea sano o enfermo, sea
joven o anciano…"
(Shulján Aruj, Ioré Deá 246:1).
Y atención, se está hablando de que antecede a
qué, y no de qué sustituye a qué.
De acuerdo a Tosfot en Baba Kama 17, para aquel que es ignorante, sea por
joven edad o por su educación, ante todo debe preferir el conocimiento de
aquello que debe conocer para así mejor cumplir. Claro que, cuando el
estudio perjudica el cumplimiento de lo que ineludiblemente debe hacer, y
sabe que debe hacerlo, entonces, el estudio queda postergado
(nunca sustituido).
Pero, atención: no solamente se trata de
educarse en temas de halajá -normativa-, sino también en todo aquello
que edifica para bien a la persona. Debemos tener en cuenta que a veces es
imprescindible educar a la persona para que no sea un completo ignorante,
hosco en su trato, egoísta y con rasgos de carácter negativos; y que esa
educación puede darse en un plano teórico, estudiando Torá; pero también
puede darse en el plano práctico, cuando se cumple con los mandamientos bajo
la guía de un maestro sabio y responsable.
Como la cuestión es harto compleja y
complicada, y para manejarnos con cabalidad, tendremos presentes el mandato
en boca del enorme Maimónides: "….tres
horas del día dedicará a su trabajo, y nueve al estudio de la Torá…"
(Mishné Torá, Hiljot Talmud Torá 1:12).
Empero, el mismo prohombre nos enseña: "Toda
persona que se propone estudiar Torá y no trabajar en nada, sino mantenerse
de la caridad pública, está profanando el Nombre de Dios, despreciando la
Torá, renegando de la creencia, causándose un mal a sí mismo y perdiendo su
derecho al mundo venidero" (Mishné
Torá, Hiljot Talmud Torá 3:6).
Son duras estas palabras, pero medidas, meditadas y certeras: es deber que
la persona de Torá, también sea una persona comprometida con el mundo,
consigo mismo, y con los que le rodean.
Como respuesta
Ahora, pasando en concreto a su pregunta… dígame
por favor,
en una bicicleta,
¿qué es lo mas
importante?
¿Las ruedas, la cadena, el manubrio, el cuadro, una simple tuerca que
sostiene la rueda, un perno, un rayo, el caucho o el parche de la cámara?
¿Qué es lo más importante en el sistema llamado bicicleta?
En realidad cada uno de sus componentes está formando un sistema, un todo
que es más que sus partes por separado. Cada parte por sí misma quizás tiene
alguna utilidad o función, pero solamente halla un sentido "trascendente" de
bicicleta, cuando están funcionando como sistema.
Algo similar ocurre con las cuatro cosas que usted menciona
(y otras que usted omite): estudio de
Torá, cumplimiento de mandamientos, la familia y la relación conyugal.
Algunas son motores, otras ruedas y otras son diversas partes del sistema.
Cada una de los elementos se deben coordinar con armonía para que de ese modo la vida persona,
familiar y social funcione correctamente.
¿Comprende la idea?
Pongamos las ideas en concreto, en personas de
nuestro entorno, en la persona común y corriente, en usted y en mí.
Si el marido y padre de familia, por ejemplo, se quiere dedicar en
exclusividad al estudio de la Torá, y se desentiende de su señora e ignora
las necesidades (espirituales y materiales) de
su familia, ¿acaso está obrando con sabiduría, justicia y misericordia?
Si la esposa y madre, por ejemplo, dedica todo su tiempo a la familia, y
deja de lado la guía precisa de la Torá, e ignora los preceptos necesarios
para ser cumplidos, ¿acaso está conduciendo su vida y la de la familia por
lo caminos del verdadero éxito (que es el espiritual)?
Y el hijo que dice cumplir con las mitzvot pero desconoce totalmente
la Torá, y realmente tiene poca noción acerca de las mitzvot, de
cuáles son y cómo se cumplen, y que abandona a sus padres y hermanos, ¿es
una persona piadosa o un ignorante que actúa compulsivamente?
Así pues, la mesura, el camino medio, es el
apropiado como regla general.
Un tiempo para el estudio, apropiado y adecuado,
un tiempo para fortalecer los lazos conyugales,
un tiempo para desarrollar la vida familiar,
y en todo momento, actuando de acuerdo a la halajá.
Para terminar, por ahora
Cuentan que luego de la defunción del gran
sabio, el Maguid de Mezritch, le preguntaron a uno de sus discípulos más
próximos: "¿Qué era lo más importante para tu maestro?" Y respondió el
discípulo: "Aquello que estaba haciendo en ese momento, ¡eso era lo más
importante para él!"
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"¡Bendito el que viene en el nombre del
Eterno!" (Tehilim / Salmos 118:26 )
Shalom.
Yehuda Ribco
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