Apreciado profesor Yehudá
Deseo hacerle una pregunta sencilla que no me he podido responder: ¿Porque
el rey de Ninive mandó a que aun los animales no se les diera alimento y
vistieran de cilicio, si se supone que este arrepentimiento era para las
personas habitantes de esta ciudad, que habian pecado contra Dios?
Gracias por su sabia y amable respuesta.
José Humberto Fernandez
Bogotá DC. – Colombia
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profesión o actividad, el nombre de la ciudad y país donde vive. Si falta
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modo. Presten atención a las
REGLAS,
gracias.)
Shalom,
"¡Bendito el que viene en el nombre del
Eterno!" (Tehilim / Salmos 118:26 ).
Bienvenido y gracias por escribir su interesante pregunta.
Ante todo, recordemos que el rey y pueblo de
Nínive no eran judíos ni tenían conocimiento correcto de las cosas del
Eterno. Eran, ciertamente, personas educadas para el mal y de perverso
proceder, que a causa del miedo a la destrucción abandonaron
(momentáneamente) sus actos deleznables, pero sus corazones se mantuvieron
afiliados a lo negativo. No se abstuvieron de sus conductas perversas por
amor al Bien o al menos por reconocimiento del mal en el que vivían, sino
que reaccionaron instintivamente para sobrevivir.
Por tanto, lo qué llevó al rey de aquella ciudad a declarar ayuno y cilicio
también para los animales no debe ser tomado en consideración (a priori)
como norma de vida o saludable consejo. La verdadera buena guía se encuentra
en la Torá, en boca y acciones de los maestros judíos.
Recuérdelo por favor.
Pasemos a responder su duda ahora, para lo
cual le daré tres respuestas que se complementan.
Dice el texto:
"El asunto llegó
hasta el rey de Nínive, quien se levantó de su trono, se despojó de su
manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus
grandes: ‘¡Que hombres y animales, ganado vacuno y ovejas, no coman cosa
alguna! ¡No se les dé alimento, ni beban agua!
Cúbranse de cilicio tanto hombres como animales. Invoquen a Elokim
con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia
que hay en sus manos."
(Ioná / Jonás 3:6-8 )
1)
La idea del rey era "negociar con fuerza"
con Dios (observe lo que hemos subrayado en el texto).
Él pensó proponer el siguiente negocio a Dios: "Tú debes apresurar
Tu misericordia hacia nosotros, porque de lo contrario estas bestias que no
tienen ninguna culpa seguirán sufriendo. No les daremos alimento ni agua,
las tendremos como rehenes hasta que Tú te apiades de nosotros. También
tendremos a las madres por un lado y a sus bebes de pecho en otro, y no
permitiremos que éstos sean amamantados si Tú no detienes Tu castigo sobre
nosotros".
Realmente, ¡un plan macabro!
2)
Si queremos ser menos severos con el rey y su
pueblo, podemos decir que quisieron negociar de esta manera: "Tú
sabes que nuestros animales son inconscientes, no pecan. Ten misericordia de
nosotros y considéranos como estas bestias, como si no tuviéramos
entendimiento ni razón. Ten piedad, pues Tú sabes que somos así pues de esta
manera nos han educado. Nuestro daño no lo hacemos por amor a la maldad,
sino porque no conocemos otra cosa".
Teniendo en cuenta esta segunda posibilidad se
entiende mejor el último versículo del libro:
"¿Y no he de
preocuparme Yo por Nínive, aquella gran ciudad, donde hay más de 120.000
personas que no distinguen su mano derecha de su mano izquierda, y
muchos animales?"
(Ioná / Jonás 4:11 )
Según explica Rashi (in situ, basado en el
Talmud), cuando el Eterno menciona a los "muchos animales" es una manera de
indicar a los humanos adultos que en un aspecto fundamental son como
animales, pues ambos son ignorantes de su Creador y de Sus cosas.
3)
Una tercera, y por el momento última posibilidad, es que el rey y sus
dignatarios, en su torpeza de idólatra, consideraran que tanto el ser humano
como el animal están en el mismo plano espiritual; y que por lo tanto ambos
deben "arrepentirse" para que el Santo no los castigue por sus rebeliones.
Fuentes: TB Taanit 16a; TB Iebamot 61a; Shemot Rabá 45:1
Si le quedan dudas, hágalas llegar.
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom
Moré Yehuda Ribco
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(Mishlei / Proverbios 11:25 )
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