Era martes, tenía hora puente en el colegio, así que aproveche para ir a casa para acomodar un poco, limpiar, cocinar, etc. Encendí la TV para ver que novedades me traía el mundo, la hora era algo así como entre las 8:30 y 9:30, no recuerdo bien.
Cambio de canales y me detengo en CNN, por nada en especial, no tenía la cabeza realmente puesta allí.
Hasta que pasan el informe especial desde NY, desde las Torres Gemelas, al parecer hubo un accidente, un avión impactó en una de ellas.
Era, sin dudas, una noticia morbosa, pero singular.
Y entonces, la conmoción.
Lo veo, en directo, en vivo, en plena muerte…
Veo y no lo creo, debe ser el replay, o una mala película de desastres.
Presencio un avión que se da de lleno en contra de la torre indemne.
Y el mundo parece que cambió…
¿Dos accidentes idénticos casi al mismo tiempo?
Sin dudas, algo estaba mal.
Y tuve que regresar a mi trabajo, a la tarea cotidiana, y luego a soportar los comentarios, críticas, sucias acusaciones en contra de Israel, el festejo de los palestinos ante la muerte de los inocentes.
Tuve que acostumbrarme a vivir en un mundo diferente, aunque la maldad había atacado a decenas de miles de kilómetros de casa.
Tuve que ser más precavido, más temeroso, menos libre, menos feliz.
Unos miserables asesinos se llevaron la vida de miles de inocentes, las esperanzas y ánimo de decenas de miles de familiares y amigos, la confianza de una nación atontada, y la libertad del mundo.
Si ese inmenso poder es el que tienen unos horrendos criminales, ¿cuál crees tú que puede ser el poder de los soldados de la LUZ? ¿Cuál es nuestro grandioso poder, compañero de LUZ?
Cada acción positiva que haces, aunque te parezca leve, sin dudas que podrá tener efectos espectaculares en el mundo.
Recuérdalo y no dejes que los hijos de las sombras te desanimen.
Lucha por la verdad, por la justicia, por la bondad, por todo lo que Dios te ordena, y cada pequeño acto tuyo será de asombrosa fuente de claridad para todos.
Construyamos el SHALOM, sembremos la LUZ, en tus manos está el poder para hacer cambiar al mundo.
Un abrazo del moré
Yehuda Ribco
Presidente Honorario de FULVIDA Internacional
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