De diezmos y caridad

YR Por Rav Yehuda Ribco
22/02/2007 5 min de lectura
Escuchar artículo Lectura por voz
Texto:
WhatsApp
Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

De diezmos y caridad

Por Rav Yehuda Ribco • 22/02/2007 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Todos creemos saber para qué sirve el dinero, quizás algunos realmente estamos cerca de saber cuál es el valor de ese inmaterial objeto que tanto poder tiene sobre la sociedad hoy en día. Sin embargo, pienso, que aunque creamos saber sobre el valor del dinero, nadie conoce completamente su función primordial.

El dinero viene a nosotros a través de distintos medios: producto de nuestro trabajo, porque alguien nos lo regala o porque con suerte lo conseguimos en la calle; la mayor suma de dinero que podemos recibir honestamente se obtiene a través del trabajo, el esfuerzo de una labor merece una retribución, y desde hace mucho tiempo ya el trabajo se paga con dinero. ¿Qué pasaría si por un mes dejamos de trabajar? Es probable que alguna persona conciente y de buen corazón de nuestro circulo social más cercano nos “preste” (que es otra manera de percibir dinero, pero en este caso el dinero no es nuestro…) o quizás si es alguien con un sentido de la bondad más abierto nos regale dinero para subsistir ese mes… pero esa persona no estará los doce meses al año regalándonos o prestándonos dinero, de alguna forma (honesta) tendríamos que conseguir dinero.

La religión cristiana (en general) usa a las personas para conseguir dinero; muchas denominaciones abusan de las personas para mantener su imperio. Sin embargo la idea del diezmo y la ofrenda no es del todo descabellada, si se usa para el correcto beneficio de la comunidad, quizás algunos noajidas estén ahorita escandalizados mientras leen que no es descabellada la idea de aportar dinero a la comunidad noajica.

Les pondré un ejemplo sencillo para que vean que no estoy loco del todo.

Si tenemos una comunidad noajica, la comunidad ha de tener una sede para reunirse, una estructura física que consume servicios básicos como agua, energía eléctrica, telefonía; además dicho recinto necesitará mantenimiento, no solamente referente al aseo sino que cada cierto tiempo se requerirá reparar zonas del edificio y seguramente alguna vez tendrá que refaccionarse la estructura, hacerle nuevos arreglos, mejorar las condiciones de habitabilidad, ampliar la estructura, etc’s… Todo esto consume dinero, y ese dinero tiene que provenir de alguna parte… Lo más lógico es que quienes disfruten del recinto y de todas sus comodidades y servicios sean los que costeen todo; pudiendo, por qué no, recurrir como medida de coadyuvar el gasto, a actividades que generen dividendos y que beneficien a la sociedad (bazares, ferias, conferencias, cursos, más etc’s…) Además de todo lo que esta implícito en el hecho de tener sede propia esta también aquello que probablemente no se perciba con claridad, el trabajo horas-hombre que llaman; ¿quién va a asear el recinto?, ¿quién va a vigilarlo de noche?, ¿quién atenderá a los visitantes y personas interesadas?, ¿quién hará mantenimiento a la estructura física? Toda esa gente necesitará, a cambio de dar su tiempo, de prestar su servicio en la labor que le toque, un salario justo con su trabajo… esto también es parte del gasto que a todos beneficia, por ende todos deberán actuar con equidad y honestidad ante esto.

Creo que he sido lo bastante explícito a la hora de ilustrar la razón fundamental de dar una cuota de afiliación. El objeto de esta cuota no es explotar a nadie, no es sacarle su dinero, no es usar y mucho menos abusar de la persona, es más bien, una manera a través de la cual la persona se siente identificada con su comunidad, le da sentido de pertenencia, cada vez que vea un arreglo, el lugar más bonito, equipos de música y audio mejores se sentirá feliz de haber contribuido con esas mejoras…

Ahora bien, esto no es caridad, es un deber intrínseco a la persona; no hay nada aquí que este fuera de lo que son los gastos que uno mismo genera, pagar los servicios de nuestra casa no es caridad, es un deber moral, nosotros somos los generadores de esos gastos y como tal debemos dar respuestas a ello, así mismo la comunidad, siendo como una segunda casa, es responsabilidad de todos.

Caridad podría ser que alguien compre desde un florero hasta un monitor de plasma para el uso de la comunidad, caridad podría ser el aporte benéfico de algunos para abrir un colegio, un centro asistencial de salud, en fin… cantidad de formas en las que podemos dar caridad.

Ahora bien, creo que empezamos a conocer cuál es el valor del dinero; creo que el dinero es necesario solamente para mejorar nuestra calidad de vida y para mejorar la calidad de vida de nuestro entorno, ninguna en detrimento de la otra, ambas complementarias.     

SABIDURÍA SEMANAL DIRECTO A TU CASILLA

Boletín Semanal de SerJudio.com

Recibí el análisis de la Parashá de la Semana, la Perla de Sabiduría y las respuestas más destacadas del Rav Yehuda Ribco.

Deseo recibir:
Sin spam. Podés darte de baja en cualquier momento con un solo clic.
Compartir este estudio:
WhatsApp Telegram Facebook X RSS

Profundiza este tema en vídeo

Acompaña al Rav Yehuda Ribco en sus clases, conferencias y respuestas audiovisuales en YouTube.

Suscribirse al Canal →
¿Valoras esta labor educativa comunitaria? Apoya voluntariamente la difusión →
YR
ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

💬

¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?

Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.