Noaj, el muchacho, debe aprobar sus siete materias para obtener su título.
Es una meta anhelada, querida, posible.
Es una promesa de gran bienestar, de un futuro de gozo.
Es su tarea, su misión, su objetivo en la vida.
Pero, el tiempo es corto.
Tiene pocos dias para preparar los exámenes.
La cátedra es exigente.
Si no aprueba los siete examenes entonces no obtiene su titulo, no cumple su misión, no obtiene la victoria en su carrera.
El joven, con toda buena intención, pero sin evaluar prioridades, escoge estudiar materias de otra carrera.
Dedica buena parte de su tiempo a atravesar por cuestiones que no hacen a su objetivo en la vida, que lo distraen de su misión, que no aportan realmente a concretar su carrera.
Tal como un futuro ingeniero civil eligiera profundizar en anatomía patológica en vez de cálculo estructural.
Ciertamente es muy interesante el estudio, la sincera vocación por conocer más, pero resta tiempo y energías a lo que es su tarea única y primordial.
Así pues, el joven Noaj abarca muchas materias que no tienen punto de conexión con lo que será examinado en breve.
Muchas veces es un chapucero, pues su formación no le alcanza para esa profundización que quiere para sí.
A la par que está descuidando gravemente su carrera.
Los días pasan, él dedica su tiempo a esas materias ajenas. Confunde su meta, no está seguro de que esa sea su misión en la vida. Duda de si está en la carrera correcta, aunque es un hecho que está capacitado para ella y que todo indica que es lo que debe hacer.
Se deja llevar por ideas, opiniones, sentimientos, creencias sin razonamiento.
Queda un poco perplejo, al costado del camino.
A veces descubre algún vaso comunicante, pequeño, débil, entre estas materias ajenas y su propia carrera.
Pero no es justificación válida como para descuidar su propia parcela, aquella que le corresponde.
Al fin llega el día final, ya no hay vuelta atrás, no valen las excusas, las fantasías quedan de lado, es hora de mostrar la realidad, es el momento de presentarse ante el tribunal examinador.
Noaj, envejecido, encanecido, cansado, agobiado, temeroso, difuso, perplejo no ha repasado responsablemente sus siete materias, pero sabe montones de las materias de la otra carrera.
¿Qué hará el tribunal?
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