Resp. 269 – Ver la vaca y no llorar

YR Por Rav Yehuda Ribco
07/07/2008 14 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Resp. 269 – Ver la vaca y no llorar

Por Rav Yehuda Ribco • 07/07/2008 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Estimado Yehuda Ribco El Creador le bendiga!
Acudo a usted como conocedor de la Toràh y como profesional de la Psicologìa… Voy directamente al grano, y perdone usted la extensiòn de esta misiva.
Estoy confundida. Mi adolescencia, desde los 13 años, hasta ahora joven de 17 años, los dediquè a lo que «pensè» que estaba correcto, es decir, a «vivir como una cristiana»… Y no era de esas personas que un dìa hacen una cosa y mañana no; yo era lo que se dice «fiel», es decir si me decìan que haga algo, lo hacìa; si se me prohibìa hacer algo porque segùn ellos (los principales de la iglesia) era «pecado», no lo hacìa.
Y siendo sincera con usted, todo esto me gustaba, porque pensaba que era lo que Dios querìa de mi; incluso, muchas veces pensè en entrar a estudiar para misionera (gracias a mis padres no lo hice)…
Sin embargo, al lugar (iglesia) donde yo asitìa, la gente me querìa, me respetaba y hasta me admiraban porque hacìa «lo que el Pastor mandaba», pues yo creìa  que esa era la voluntad de Dios.
Por mi culpa, muchas personas entraron a formar parte de ese lugar (iglesia); y es màs, en los hospitales yo «ayudè» a morir a mucha gente en el nombre de cristo, es decir conseguì que aceptaràn a cristo minutos antes de morir. Ahora que conozco la VERDAD sobre la mentira màs grande que es Jesùs, sè que estaba equivocada en todo lo que hice y me siento mal porque veo que mi vida fue un desperdicio y lo que es peor, por mi culpa mucha gente aùn està desperdiciando su vida en ese lugar… Usted se preguntarà cuàl es mi confusiòn… Le contestarè que dentro de mì hay un gran deseo de tener contacto con Dios, pero tengo miedo que este deseo sea sòlo una añoranza de lo anterior… No quiero volver a equivocarme, no sè como expresarme… Y no sè si usted lo entienda pero hay algo dentro de mì que necesita tener contacto con Dios (es un deseo infinito), pero tengo miedo de equivocarme nuevamente. Deseo hacer la voluntad de Dios, y sè que la voy a cumplir enteramente cuando «la conozca», pero no quiero que otro hombre me haga creer mentiras. Tal vez le parezca extrño que yo le diga estas cosas a usted (si no le conozco y no sabrìa si usted me està diciendo la verdad), pero si me atrevo a compartir todo esto con usted es porque gracias a lo que mi esposo (Juan Mayorga) aprendiò en pàgina web, y a  su vez me lo enseño a mì, pude salir de esa prisiòn; y por eso, tengo un poco de confianza con usted y me atrevo a preguntarle dos cosas:
1. ¿Còmo puedo volver a confiar en la gente?
2. ¿Còmo puedo tener contacto con Dios sin equivocarme?
3. ¿Puedo hacer algo para que las personas a quienes llevè a compartir mis creencias (anteriores) salgan de ahì?
Discùlpeme por haberle molestado. Y si usted piensa que va a perder su tiempo contestàndole a una persona que no sabe si le va a creer o no, lo entenderè Con respeto
Lic. Carmen H., Chile

Bienvenido y gracias por enviarnos su interesante misiva.

Shalom.

Gracias por participar.
(Respuesta publicada originalmente en: https://serjudio.com/rap1301_1350/rap1306.htm)

No me queda claro el dato de su edad actual y el tiempo que pasó como prisionera de esa infeliz adicción que es la religión compulsiva.

Son datos importantes como para poder manejarnos con mayor precisión.

Pero, obviaremos esto y pasaremos a responder con la mayor brevedad y solvencia posibles las preguntas que plantea, que son:

1. ¿Còmo puedo volver a confiar en la gente?2. ¿Còmo puedo tener contacto con Dios sin equivocarme?

3. ¿Puedo hacer algo para que las personas a quienes llevè a compartir mis creencias (anteriores) salgan de ahì?

Empecemos hablando acerca de la confianza en las personas. (Quizás en alguna oportunidad de este texto sentirá que estárnsiendo juzgada, pero le aseguro que lejos de mi intención tal cosa).

Trataré de no utilizar demasiada jerga, y procuraré ser lo más explicativornposible. (Si siente que no me he expresado con la suficiente claridad, y algo le resulta oscuro, por favor comuníquemelo que trataré de subsanar mi falta de nitidez).

Dicen los paisanos en mi país (y supongo que en toda Hispanoamérica hay dichos similares): el gato que se quemó con leche, ve la vaca y llora.

¿Quiere que le diga mi opinión?

¡Es muy cierto!

A pesar de que no tengo gato, ni veo muchas vacas; reconozco que generalmente en las personas una señal de alerta se dispara ante situacionesrnestresantes que reflejen traumas sufridos con anterioridad.

A veces tal alarma no se enciende.

Y a veces la persona es insensible a la señal de advertencia.

Sin embargo, las experiencias adversas sufridas desde las primeras edades del individuo pueden ser descritas como el núcleo de la denominada rndesconfianza.

Por lo tanto, la desconfianza es una construcción y no un hecho natural del ser humano.

No se nace desconfiado, sino que se va adquiriendo tal rasgo, con quizás un trauma particularmente significativo, o por la sumatoria de diversos traumas con sus consecuencias..

Este rasgo perturbador que es la desconfianza, suele asociarse con la rnrigidez de carácter, el escepticismo, e incluso en ocasiones con la violencia como forma de resolver conflictos.

Para explicar esto, le pido que retomemos al minino quemado con leche de nuestro dicho campesino.

Podemos presumir que le teme a la leche, pues le causó un dolor.

Sin embargo, la sabiduría del dicho popular no nos indica que rechace la leche, ¡sino a la vaca!

Esto puede ser explicado de diversos modos, pero, pensemos lo siguiente: ¿norndesea el gato beber leche? Por lo tanto, en lugar de repudiar la leche, ¿por qué mejor no depositar los sentimientos negativos en otro objeto? ¿Por qué no culpabilizar a algo ajeno, inerte y no deseado?

Luego, desconfía de la vaca, ya no de la leche (ni de la que estárnhirviendo). Es decir, desplaza su emoción hacia un objeto diferente al que le ocasionó la lesión. Este desplazamiento puede ser debido a algunarncontigüidad espacial o simbólica. Así el gato temerá a la vaca por reconocerla como la fuente de la leche. Pero no sería extraño que entrararndentro de su ánimo adverso también todo fluido blancuzco y lechoso.

Por experimentar esta desconfianza amplificada, para sobrellevar las circunstancias de la vida suele formar una coraza de rigidez, que no sólo lornaísla de aquello presentido como doloroso, sino que también le obstaculizarnrelacionarse normalmente con lo que no es temido/temible.

Cuando viene el perro y le explica al gato que no son las vacas su problemarnrealmente, el gato mira suspicaz al perro; y ahora con doble recelo a la vaca. Esta suspicacia debe ser entendida en la raíz inconsciente de la desconfianza, pues, quizás su origen histórico permanece reconocible (haberrnsufrido la quemadura por leche) pero las construcciones simbólicas se ramifican, apartándose de la racionalidad y de la coherencia. A tal puntornpuede ramificarse el recelo, que finalmente se termina por perder en creencias y fantasías los verdaderos orígenes del ánimo desconfiado.

Bien, finalmente, si el gato es puesto en situación de confrontar a la vaca… llora, o araña, o huye, o explota…

Si me ha seguido hasta aquí, continuaremos un poco más con las explicaciones; pero, si cree que no tiene claro el concepto, por favor relea el párrafo anterior. (Sé que en ocasiones soy másrncomplicado de lo que es prudente).

Las personas a veces se comportan como el gatito: cuando viven sus vidas de manera a-crítica, es decir, sin cuestionar los supuestos sobre los que yace su transcurrir por la vida. Cuando la reflexión es una palabra del diccionario.

Reflexión es compromiso por descubrir lo que está encubierto en las máscaras que usamos para no reconocer nuestro más verdadero ser.

Pero, cuando la persona toma las vicisitudes de su vida en sus manos, cuandorntoma las riendas de su destino, entonces y sólo entonces está al nivel de humano… mientras no lo haga se está comportando como un serrnmanejado por impulsos, caretas y veleidades (tal como un animal).

En el triste relato de su adolescencia, ¿quérndescubrimos? ¿Una persona que actúa voluntariamente y de manera crítica? ¿O alguien que se deja llevar?

Veamos en las palabras de su misiva: «yo era lo que se dice «fiel», esrndecir si me decìan que haga algo, lo hacìa«.

Está claro, usted reconoce que se dejaba llevar por el deseo de complacer arnotro.

Y se equivoca rotundamente cuando dice que era fiel, pues NO lo era.
Se es fiel cuando se está acorde con la esencia propia, y luego con el requerimiento ajeno.

La esencia propia, lo que conocemos como la neshamá, está por completo reñida con la indiferencia y la falta de libre albedrío; y es por completo antagónica a la idolatría (= la falsedad).

Por lo tanto, no podía ser fiel; ya que estaba depositando su vida en la voluntad de otro, y además de un otro que la estaba conduciendo por los carriles de la falsedad.

En cada ocasión que usted acataba ciegamente las órdenes de SUS AMOS, estabarnlesionando su capacidad de trascender; es decir, de liberarse de ellos y de adherirse firmemente a Dios (la Verdad) y de andar por Su camino (el cumplimiento de los preceptos).

¡Y claro!, como toda enfermedad también ésta cuenta con un beneficiornsecundario.

En el caso que usted describe lo podemos reconocer en: «la gente mernquerìa, me respetaba y hasta me admiraban«.

¿Ve cual era la ganancia por permanecer esclava de la opresión y el engaño?

El respeto y la admiración.

Es decir, sentirse valorada, viva.

Ahora que está fuera de la influencia tóxica de esas personas, le pido que arnpesar del dolor que le pueda ocasionar, conteste con toda la sinceridadrnposible: ¿es suficiente el pago de sentirse viva, si debe permanecerrnesclavizada (y sin real vida) al antojo de sus amos?

No sé cómo hizo para comenzar a liberarse,
pues presumo que las cadenas que la aprisionaban eran duras y muchas.

Algún día me gustaría saberlo. (No me parece que sólo a través de lo que su marido le contó de lo leído en SerJudio.com sea la respuesta total).

Pero, yendo a lo que está escrito en su carta: no me resulta sorprendente la confusión que menciona, ni su añoranza por la situación (de esclavitud)
pasada.

La confusión es lógica, ya que acostumbrada a actuar bajo el designio ajeno;
ahora debe enfrentar la vida con responsabilidad y hacerse cargo de las situaciones.

Es claro que esto produce perplejidad, confusión. Pues se pasa de un estado de irresponsabilidad y de no necesidad de tomar decisiones fundamentales; a un estado de vivencia humana, de madurez y plenitud.

Pero, sin contar a mano con los utensilios que se van adquiriendo con el paulatino desarrollo en el ejercicio de la madurez responsable.

¿Entiende esto que acabo de decir?

En un ejemplo, algo así como que de pronto le avisan que el avión en el cualrnviaja no hay piloto, ni nadie capaz de navegarlo, y que solamente usted es la que hace la diferencia entre la catástrofe o la victoria. ¿Cómo nornsentirse confundida momentáneamente?

En cuanto a la añoranza por la esclavitud pasada, también es lógico.

¿Qué tiene de extraño ver con nostalgia la época en que se actuaba como autómata al servicio de otros? ¿Acaso es raro desear retornar a la época en la cual no se sufría por tener que pensar, decidir, actuar, y afrontar las consecuencias?

Sin embargo, ¿prefiere vivir en libertad, o permanecer inmóvil y arropada en pañales hasta el último de sus días?

Pero, para aumentar la confusión en la que se debe encontrar, sumemos esto.

Cuando escapó de las garras de la maldad, es evidente que sienta que su vidarnpasada ha sido un desperdicio.

Algo así como una mala actuación de acuerdo a un pésimo guión,
en un escenario falsificado.

En lugar de una vida responsable, de acuerdo a decisiones racionales y éticas, en el mundo real.

¡Comparto con usted el tremendo dolor y malestar que la debe apretar!

Lo comparto y me gustaría ayudarla a zafar de él.

Por lo cual, pregunto junto a usted: ¿cómo puede volver a confiar en la gente?

Le puedo sugerir tres herramientas complementarias:

  1. Vida reflexiva, responsable y crítica.

  2. Paciencia, bondad y no desear venganza o guardar rencor.

  3. Asesoría de personas que la guíen por senderos apropiados (psicólogos que la ayuden a desarmar los supuestos en los que basó su actuación en el escenario de su vida; y maestros de Torá que irradien luz de Verdad).

Ahora, pasemos a la segunda de sus dudas: ¿Còmornpuedo tener contacto con Dios sin equivocarme?La neshamá (que ya mencionamos más arriba) es eso que desde muyrndentro suyo la impulsa a buscar a Dios.

Como la neshamá depende de factores externos (cultura, medio social,
recursos, educación, etc.), a veces la persona tropieza con obstáculos.

Lamentablemente alguno de los cuales la persona los considera como infranqueables.

Por eso, una persona así está tapando el sol con su dedo.

No se da cuenta que la Verdad que está buscando está ahí nomás, a un paso, a un dedo corrido de distancia…

Entonces, ¿acaso estoy diciendo que no hay forma inequívoca de contactarse con Dios y todo lo que es correcto?

La equivocación es parte de la naturaleza imperfecta humana.

Sin embargo, el Eterno nos proveyó de una guía perfecta: la Torá.

Por lo tanto, para ponerse en contacto con Dios, debe dejar de buscarlo en iglesias, congregaciones, rituales, fantochadas, mascaradas… pues lornencontrará solamente donde Él ha dicho que se lo encuentra.

Es decir, buscarlo por medio del estudio constante y denodado de Torá.

Y especialmente por el cumplimiento estricto y apropiado de los mandamientos que Él ha dado a las naciones.

En su caso, por ser usted gentil, tiene vedado el completo estudio de Torá,
ya que ésta es heredad exclusiva del pueblo judío.

Sin embargo, tiene derecho a estudiar ciertas partes de Torá, y a gozar de los eternos beneficios que ese estudio provee.

Le sugiero que se ponga en contacto con personas judías de amplio corazón,
con vastos conocimientos en Torá y que tengan la disposición como para enseñarle Torá. (En Serjudio.com le podemos dar una mano, con algunasrnenseñanzas).

Por otro lado, es importantísimo que no olvide el cabal cumplimiento de los preceptos noájidos, especialmente que dedique buena parte de su tiempo y recursos a la edificación del prójimo. Porque, es posible encontrar a Dios arntravés de la edificación del prójimo. Aporte a causas de bien, done dinerornsegún sus posibilidades a los menesterosos, contribuya con estudiosos de Torá, auxilie al necesitado, eduque al perdido, consuele al dolido… pero,
recuerde, no según la voluntad de pastores u otros gurues,
sino bajo la Autoridad del Eterno.

Por último, para responder a su tercerrnpregunta; le sugiero que lea y se compenetre de lo expresado hasta ahora.

Que cuestione y rebata lo que no comparta de lo dicho por mí. (Realmente,
poco me importa que me tenga fe, a mi persona, o a mis dichos… yo busco la liberación no la opresión del prójimo (y mía). La fe ciega y estúpidarndejémosla para los insensibles, o para las criaturas irracionales, o para aquellos que fueron oprimidos a partir de ignorar que tenían derecho arnrebelarse en pos de respuestas sinceras y razonables).

La insto a que pregunte y re-pregunte sin vergüenza ni indiferencia.
(Golpee, con gentileza se lo ruego, y vuelva a golpear).

Le exijo que estudie y analice hasta que encuentre la verdadrnencerrada en el mensaje de la Torá (humildemente expresado en porciones de este texto), y que compatibiliza 100% con su neshamá. (Reitero:
no le exijo, ni pido, ni quiero, que me siga a mí como hiciera con el pastor… ¡por favor NO!)

Luego, que haya obtenido una conclusión favorable, le ruego que se aplique arncumplimentar los consejos que le he dado.

Finalmente, y no con pocos esfuerzos, le aseguro que no solamente hallarárnrestablecida su confianza en las personas y en el Eterno, sino que ustedrnencontrará el camino para restañar los daños sufridos por otras personas (arnraíz de su actuar involuntario en el pasado).

Y verá la leche como lo que es.

Y la vaca no le provocará a llanto.

Y la mala experiencia de haber sido quemada con leche, será eso, una malarnexperiencia utilizada como trampolín para crecer, y no como excusa para petrificarse rumbo al vacío de la muerte…

Creo que usted está en camino a la trascendencia.

Depende totalmente de usted en hacer de mi creencia una realidad constatable,
o de dejarlo en un bonito deseo dormido.

Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.

Dios te bendiga, y que podamos ser constructores de Shalom.

Moré Yehuda Ribco

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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