Cuando uno piensa en adicciones, inmediatamente nos viene a la cabeza, las droga, el alcohol…pero podemos ser adictos a cualquier cosa. Aún las personas más espirituales pueden llegar a ser adictas, puede que no sean a las que comúnmente conocemos, pero pueden ser adictas, a la lectura, al razonamiento, al trabajo, en fin, hay infinidad de ella.
Hoy quiero destacar la adicción a la aprobación. Somos adictos cuando no podemos vivir sin ello. Cuando basamos nuestra autoestima en la forma en que la gente nos trata o en lo que creemos que los demás piensan de nosotros, nos hace adictos a su aprobación. Puede que empleemos mucho tiempo y energía tratando de agradar a la gente y ganarnos su aprobación. No importa lo mucho que nos esforcemos por agradar a la gente y ganarnos su aprobación, pues siempre habrá alguien que no nos apruebe.
Es un tema largo de tratar, sólo quiero abrir la puerta. Estoy aprendiendo que cada día de mi vida, cada decisión, cada transitar por este mundo lo importante no es si éste o aquél me aprueben, creo, y estoy segura de ello que los más más importante es que nos apruebe D-S. Al único que debemos agradar es a El. Cómo sabemos si agradaremos o no, solamente cumpliendo sus mandamientos. Qué importantes es grabar en nuestros corazones los mandamientos para agradar a D-S. Seamos adictos a D-S, los demás vendrá de su mano. No podemos siempre agradar a Dios y agradar a la gente al mismo tiempo.
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