En numerosas ocasiones y a lo largo de nuestra vida estamos expuestos a situaciones que nos tienden a enfadar, nos produce enojo e ira, nos hace discutir, pelear y hasta (Di-s libre) hacer cosas peores.
Pero tales cosas pueden ser controladas por nosotros; por ejemplo, el serenarse, tomar con calma las situaciones más adversas, no responder con agresión a una agresión, etc.
Pero podemos aprenderlo de varias formas, yo encontré una pensando en las plantas en general:
Al realizarse el proceso de fotosíntesis, la hoja toma del entorno lo necesario para obtener el alimento para crecimiento y desarrollo. Toma la luz del sol, también el dióxido de carbono (nocivo para nosotros), y el agua y sales minerales que la raíz toma de la tierra al ser regada, y la conduce por el tallo a la hoja.
En la hoja se realiza el proceso transformando estos agentes externos en materia orgánica necesaria para crecimiento y desarrollo de toda la planta. Además de esto, la hoja libera oxígeno, que es lo que necesitamos para respirar, purificando así el ambiente que la rodea. Vemos de paso, la importancia de las plantas, y de la Creación toda.
Nosotros también podemos hacer algo parecido, cuando nos llegan los elementos »nocivos» como el dióxido de carbono (las discusiones, situaciones de enfado, agresiones, etc.), tomarlos como las plantas lo hacen, pero también tomando alimento de nuestras raíces espirituales de noajismo, y tomando la luz que nos provee el Eterno con su amor y sabiduría infinitos; para luego emanar »oxígeno» o »aire puro», responder al mal de la manera más sabia y serena, para evitar caer en el enojo o ensuciar nuestra alma respondiendo agresión con agresión, y vivir tranquilos.
Hagamos pues como las plantas. Shalom.
Sebastián.
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