Recibí esta reflexión de una amiga que está estudiando docencia. Le pedí permiso para publicarla, ya que de músicos, poetas y docentes, todos tenemos un poco. La única condición fue que su nombre permaneciera en el anonimato. La conozco desde hace años, es una persona fiel a Dios, y de vez en cuando visita fulvida.com.
“Sé Valiente como el Docente”
Muchas veces, al emprender actividades diarias en nuestras vidas, nos decimos a si mismos: “quiero ser valiente, puedo ser valiente o soy valiente”; pero realmente, ¿qué es lo que entendemos por valiente? o ¿Cómo llegamos a serlo?
En nuestro camino a ser maestros o instructores del saber debemos desarrollar cualidades que fomenten la paciencia, la confianza, la estabilidad emocional y otras muchas; pero es casi seguro que al iniciarnos en esta profesión nunca imaginamos que también tenemos que desarrollar la valentía. Ser valiente es una decisión, no siempre hay que estar esperando por aquella pieza de información que dramáticamente cambiara nuestras vidas; una de las cosas que nos impide la valentía es el miedo a la realidad ¿Por qué? Porque la realidad es algo diferente a lo que estamos acostumbrados, esto significa cambiar nuestro rumbo de vida. Valentía sin esfuerzo es igual al vacío. Valiente es ser fuerte y también ser esforzado y el esfuerzo es un proceso que cada uno de nosotros debemos pasar, tenemos lecciones de vida que aprender. Sin embargo, ¿Por qué comparamos la valentía con el docente? Cuando el docente reduce la ignorancia en el mundo, inclusive si fuese poquito lo que enseñara, él le da un increíble regalo a la humanidad ¿Cómo nos motivamos a enseñar? Lo que hagamos nos tiene que importar y cuando algo nos importa hacemos el esfuerzo y ese esfuerzo nos hace valientes como docentes.
“Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía” John Ruskin
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