En buena medida somos producto de nuestra crianza, de los aprendizajes que adquirimos en nuestros primeros años.
Nos fue marcado un limitado número de patrones de conducta, que muchas veces no resultan positivos ni saludables.
Se traducen en cargas o dificultades emocionales variadas.
¿Sumas un vano sentimiento de culpa (innecesario e injusto) a esta mochila emocional?
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