Estoy impresionado con las respuestas 398 y 399. Me surge una
Buen día, gracias por su pregunta.
La vida terrena es una fracción de nuestra existencia.
Nuestro espíritu viene aquí, aprende, disfruta, trabaja en comunión con el cuerpo, padece, peca, restaña errores y heridas, en fin, miles de actividades por las cuales el espíritu vive una existencia terrena. Este pasaje terrenal, si bien enano en duración, es inmenso en valor, pues es por medio de la vida terrena como el espíritu adquiere conocimientos, experiencias, galardones para disfrutar de la vida eterna.
Cuando un espíritu no logra realizar nada de esto, pues ha permanecido dentro del útero materno hasta su injusta interrupción, retorna al «lugar» llamado mundo venidero, o paraíso, o cielo, o más allá sin la carga positiva que solamente se adquiere en la vida terrena.
Los que quieren creer en la reencarnación pueden decir que ese lapso de vida intrauterina era lo que precisaba el alma para ajustar algún aspecto de vidas pasadas. O que tendrá otra chance más adelante.
Los que no quieren creer en la reencarnación -como quien escribe en este momento-, podemos decir que el espíritu será ajustado de acuerdo a la divina misericordia, por lo cual no padecerá de faltas sino del gozo merecido para los santos justos muertos en inocencia.
Sin embargo, no es vano que el hombre deba esforzarse por alcanzar el gozo celestial, pues como explican los sabios de la tradición profunda, aquel que goza de beneficios sin haber obrado, está sintiendo la humillación de recibir gratuitamente, como si fuera alguien incapacitado para generar su parte en la tarea.
Pobre bebe nonato, que además de haber sido asesinado, deba existir en la eternidad con la vergüenza de obtener caridad y nada por mérito.
Pero, si alguien en la tierra mejora en algún aspecto gracias a él, especialmente la madre, entonces eso es considerado como un mérito para el espíritu del niño por parte del Juez.
(Similar con cualquier fallecido, por lo que dar caridad en nombre de ellos, o colaborar con FULVIDA -por ejemplo- en honor y elevación de un fallecido, entre otras cosas meritorias, es de tremenda significación espiritual, para quien hace la buena obra terrena, y para el espíritu que ya nada puede hacer por sí mismo).
Es un tema complejo, que no siempre es fácil compartir y tampoco comprender.
Espero que este breve bosquejo le sea de aprendizaje y de valor para su crecimiento.
Quiera el Eterno que no mueran más los inocentes de manera injusta.
Que podamos construir shalom, ahora y siempre.
Recuerde que FULVIDA subsiste gracias al aporte generoso de dinero de parte de los socios y lectores. Colabore, sea parte de nuestra tarea sagrada. Gracias
Shalom y bendición, que sepamos construir Shalom en todo momento.
Moré Yehuda Ribco
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