«No me nace hablar de noajismo, prefiero vivir cumpliendo las Leyes de Noaj de todo corazón que andar hablándole a otros acerca de temas religiosos»
¿Cómo vemos la vida? Como una tarea netamente personal, en donde yo soy lo único que vale, o como parte de un conjunto de personas cuya misión en la vida es mejorar Este Mundo a través de las acciones.
Venimos de ambientes religiosos en los cuales dilatábamos los compromisos basados en excusas como: «cuando me nazca lo hago», «cuando sienta de parte de Dios hacerlo, lo haré», «si es de Dios, él me mostrará cómo y cuándo debo hacerlo», «no me comprometo porque estoy esperando que Dios me revele qué hacer», entre otros.
Esperar hasta que nazca, esperar hasta tener las ganas, es una forma agazapada de egoismo.
El mundo está lleno de personas que se distancian de la realidad diaria para apartarse un tiempo y «encontrarse» a si mismos. En otras palabras, personas que se centran en su ego.
Imaginemos el dia que no nos nazca vivir conforme las Siete Leyes. ¿Qué sucedería?
Finalmente, hablar de noajismo, aunque no nos nazca, es una señal que somos nosotros quienes dominamos al ego y no viceversa.
¿Quién es fuerte? Aquél que domina su ego.
Cuando notes que no tienes ganas de hablar de noajismo, sólo hazlo.
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