Por otro lado, son dignos de reprensión algunos padres que, después de confiar sus hijos a los pedagogos y maestros, no son en absoluto ellos mismos testigos oculares ni oyentes de la enseñanza de éstos, errando más de lo que sería menester. Porque ellos mismos deben hacer un examen de sus hijos cada pocos días y no poner sus esperanzas en la disposición del asalariado. Pues también aquéllos tendrán más cuidado de los niños, si de vez en cuando tienen que rendir cuentas de su trabajo. Y aquí viene muy a propósito lo dicho muy graciosamente por aquel cuidador de caballos: que nada engorda tanto al caballo como el ojo del rey».
– Plútarco ´´Sobre la educación de los hijos´´
Sabiduria noájida – 32
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