La Torá nos enseña que no sólo no podemos reducir al hombre a una imagen a nuestras dimensiones sino que nos recuerda que al ser el hombre a imagen y semejanza de Dios, es el propio hombre, a toda la humanidad a todas las naciones debe serle restituido su lugar verdadero, más allá de un conjunto de carne, más allá de un conjunto de pensamientos.
He aquí también la razón del profundo precepto de no matarás.
Creemos saber algo del hombre, pero recordemos que es imagen de Dios, por lo tanto un misterio que debemos desarrollar en nuestra vida diaria.
El verdadero noajita tiene gran respeto por la vida, por toda vida, más aún por la humana, incluida la propia pero en todas sus dimensiones no dejemos morir nuestra parte espiritual
Gracias More por está página de FULVIDA que nos permite aprender, estudiar, desarrollarnos como seres humanos completos…
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.