gabrieladruscovich nos consulta:
Que tal. Estuve leyendo los artículos introductorios acerca del noajismo y alli se recalca que el mismo «no es una religion» ni es igual al judaismo. Esto me confunde. Por lo que lei, todo lo referente al noajismo es revelado por el judaismo. ¿Como puede afimarse entonces que el noajismo no es religion si «todo» (su existencia, leyes, caracteristicas) esta supeditado a la tradicion judia? Si el noajismo fuera «universal», varias religiones habrian, por lo menos, informado de su existencia.
Gabriela, Druscovich, 26, sociologa, buenos aires, argentina
Buen día.
Ante todo, tampoco el judaísmo es una religión.
Se la denomina así por ignorancia, uso del idioma, necesidad de expresar en término comprensibles un concepto ajeno, etc.; pero en su esencia y forma no es una religión.
Al respecto hemos escrito y enseñado en SERJUDIO.com, el sitio idóneo para tal tema.
Paralelamente, tampoco el noajismo es una religión.
Noajismo es la forma de vida adecuada para la persona gentil (esto quiere decir, no judía), enraizada en el plano espiritual y de allí se propaga al resto de los planos de la existencia humana.
Así pues, noajismo como forma de vida que corresponde a la identidad espiritual noájica.
No consta de rituales, ni de doctrinas religiosas, ni de comuniones ritualizadas con la divindad, ni otros aspectos comunes al resto de las manifestaciones sociales que se conocen como religiones.
De hecho, ni siquiera tiene como finalidad el encuentro con la divinidad, sino el desarrollar todo el potencial personal y social de acuerdo a la Voluntad del Dios Uno y Único. Como resultado final se encuentra uno con el Creador y Rey, pero tal no es el fundamento de la vivencia del noájida, sino el vivir en coherencia con su espiritualidad.
Aclarado el punto de «religión», pasemos a su enlace con el judaísmo.
El núcleo exclusivo del noajismo son los Siete Mandamientos Fundamentales que fueron dados por Dios directamente a Noe y a su esposa y a sus hijos y esposas, y pactado para todas las personas a perpetuidad.
En aquella pretérita época no existían judíos, ni asomo de haberlos en alguna oportunidad, pues fue una nación que surgió varios siglos más tarde.
Los Siete Mandamientos eran conocidos por todas las personas, aunque luego fueron perdiendo el recuerdo de su origen, lo fueron maquillando, lo fueron confundiendo, lo fueron mancillando a veces adrede.
Algunos por comodidad, otros por miedo a represalias de grupos de presión antagónicos a Dios y Su Plan, otros por rebelión, otros por ignorancia, todos juntos formando un grupo heterogéneo que confluía en una misma finalidad.
A pesar de esto, no resulta extraño para el alma de casi ninguna persona/sociedad los imperativos éticos de no asesinar, de no robar, de no incurrir en infidelidad conyugal, de vivir de acuerdo a leyes, e incluso de respetar a la divinidad y respetarla.
De hecho, la idolatría (que es la antítesis de los dos mandamientos referentes a la divinidad), en su origen y anhelo buscan al Dios Uno y Único, pero trastocados por rituales, dogmas, creencias, manipulaciones de los amos del poder, etc.
Así pues, aunque la memoria colectiva de los Siete como tales se haya encubierto, en esencia se mantuvieron vivos en el ánimo de las sociedades e individuos de todas las épocas, pues, en su base son el origen de la ética humana.
Usted como socióloga quizás pueda dar fe de tales aseveraciones. Por supuesto que siempre habrá ejemplos que no coinciden con lo que le describo, pero son las excepciones a una regla de ética humana repetida en cada ápoca y lugar.
(Más al respecto de tales «olvidos» y manipulaciones del origen divino de los mandamientos, y de la corrupción del recuerdo del pacto con Él, hemos escrito en otras ocasiones, no queremos reiterar ahora, por lo que solicitamos a los interesados que tengan a bien investigar usando el buscador del sitio, o los diferentes métodos de navegación incorporados. La clave a buscar es «Nimrod», entre otras palabras).
Ahora, en una época muy antigua, cuando la humanidad contaba un escaso número, se organizó un plan de dominación masivo, que conllevó la implantación de una religión mundial que buscaba erradicar la conexión del hombre con Dios. Esa religión tuvo un éxito fortísimo, si hasta ahora vivimos sus efectos… de hecho el cristianismo es uno de los vástagos lejanos de esa primera religión, y en sus formas más virulentas (tal como las sectas de falsos judíos mesiánicos) se aproxima en mucho a la pasión rebelde de los originarios de la primera religión del mundo.
(Reiteremos, esa primera religión así como sus derivados de todas las épocas intentan quebrar el lazo con Dios, omitir el Pacto sagrado de la humanidad con Él, soslayar la responsabilidad por los Siete mandamientos, todo para que un grupejo de poder continúe dominando).
Pero, un reducido número de personas se mantuvo leales al pacto noájico y por tanto a Dios. Eran Noaj, Shem, Ever y tiempo después el joven Abraham. Más tarde, solamente Abraham y sus descendientes Itzjac y Iaacov y los descendientes de éste permanecieron en la vereda de la Luz, de los leales al Eterno. A pesar de las presiones, confabulaciones, atentados, esclavitudes, masacres y un sinnúmero de obstáculos, se mantuvieron firmes en el deseo de acatar la Voluntad de Dios y vivir de acuerdo a Sus dictados.
El resto de la humanidad estaba sometida al yugo opresivo de la religión, usada como mecanismo de manipulación y dominación por parte de los poderosos que regían los destinos de la tierra.
De ese grupito de leales se formó más tarde el pueblo judío, el único que seguía aferrado a los relatos del pasado, al sostén de la tradición, al recuerdo del pacto noájico, al cumplimiento de tales preceptos. Posteriormente, este pueblo fue «elegido» por Dios para ser Luz de las Naciones, porque ellos mismos fueron quienes se escogieron por sus acciones y lealtad.
Así pues, nada de extraño con que sea el pueblo judío el testigo de tal pasado glorioso para las naciones, del encuentro con la divinidad. Nada extraño que se mantengan los mandamientos en la conducta de las personas, en la ética humana, aunque se hayan esmerado los poderosos de tu o (al igual que hoy) en eliminar la divinidad de tal ética.
He sido sintético, y he respondido con apresuramiento, por lo que me gustaría que los lectores atentos contribuyeran con sus comentarios edificantes, pueden incluir links a textos del sitio si lo desean, así como ampliar con información provechosa este texto.
Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.
Que sepamos construir Shalom.
More Yehuda Ribco
Su apoyo constante nos permite seguir trabajando
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.