
Suelen ocurrirnos variadas veces hechos milagrosos, algunos percatables y otros no perceptibles. Nuestro ojo debe amoldarse a ver al mundo y lo que el mismo contiene como un milagro, pues el mundo con todo lo que conlleva es un milagro.
Historia personal.
«En el transcurso de un viaje había guardado cierta cantidad de dinero en el bolsillo del pantalón, donde tenía la billetera y el documento. Luego del día, despues del baño y cuando había tirado el pantalon al tacho de la ropa sucia, me acordé que había dejado el dinero en el bolsillo. Pero, para mí sorpresa, el dinero no estaba en ninguno de los dos bolsillos de aquel pantalon. En tanto un poco preocupado pero con el pensamiento encausado positivamente, miré el documento que había dejado reposado en un mueble y entre medio de las hojas estaba el dinero arrollado. ¿Como puede ser?»
Intentar explicar el hecho racionalmente sería como tratar de escuchar un trozo de música con los ojos. Muchas enseñanzas quizás puedan desprenderse de este relato, pero te dejaré con una:
«La Mano de Hakadosh Baruj Hu no esta lejos de tí, muy cerca tienes los hechos naturales que tú conoces como milagros. El milagro es algo natural, lo natural es milagroso. Tu vida no depende de milagros, el milagro depende de que actúes con bondad y como siervo cabal de Dios. Trabaja por ellos, crece con ellos, conducete con caridad y con altruismo y llena tu vida de milagros para despertar a los demás.»
Pero aún así atiende al dicho de los Sabios: «No confíes en que los milagros sucederán…»
Saludos!
Referencias: https://serjudio.com/rap851_900/rap889.htm
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