El término emprendedor, emprendimiento, emprender, comunmente se aplica únicamente al mundo de los negocios. Se dice que alguien es emprendedor si inicia un negocio propio a partir de su propio capital o con capital ajeno. Es común ver grupos u organizaciones donde brindan capacitación a los nuevos emprendedores, enseñándoles a abordar con la mentalidad correcta su nueva faceta en el mundo del dinero.
Sin embargo, con o sin dinero, todos somos emprendedores. Esta idea se sostiene basados en que nuestra vida está formada por cinco planos que se entretejen: físico, emocional, social, intelectual y espiritual. El dinero es tan sólo un elemento que forma parte del plano físico.
Ejemplifiquemos:
El emprendimiento en el plano físico: Aquel que decide asistir a un gimnasio para mejorar su cuerpo, iniciar un negocio, comprar un carro, construir una casa.
El emprendimiento emocional: Aquel que decide iniciar una relación amorosa, dejar una relación amorosa, ser mejor padre, adquirir dominio sobre cierta emoción.
El emprendimiento social: Aquel de decide liderar algrun grupo de personas, casarse, fundar una organización.
El empredimiento intelectual: Aquel que decide aprender un arte, idioma, leer un libro etc.
El emprendimiento espiritual: Aquel de decide iniciarse en una religión, dominar la práctica de un mandamiento, hacerse de un maestro, trabajar en pro de su identidad espiritual.
Quien ha incursionado, en mayor o menor medida, por el mundo de los negocios sabe que el nuevo escenario al que se expone trae consigo un conjunto de elementos con los que hay que lidiar, por ejemplo: incertidumbre, duda, desesperanza, sobre-estimación, etc.
¿Qué siente una persona cuando decide iniciar su negocio propio para generarse sus ingresos?
La respuesta es: lo mismo que siente una persona que toma la iniciativa de tener una relación amorosa, lo mismo que siente una persona cuando va al gimnasio o comienza una dieta, lo mismo que siente alguien cuando inicia una carrera universitaria, lo mismo que siente alguien que decide ejercer un cargo comunitario, y lo mismo que siente alguien que decide ocuparse de su relación con el Creador.
Ninguno de nosotros sabe lo que le espera ante lo nuevo. Ninguno tienen asegurado el éxito. Lo único que queda en nuestras manos es hacer lo que esté a nuestro alcance y confiar.
¿Te gusta una chica (o) pero no sabes si la relación resultará? Intentalo.
¿Te gustaria tener un mejor cuerpo pero no sabes si tendrás éxito? Intentalo.
¿Negocio propio pero temes fracasar? Intentalo.
¿Hacer de FULVIDA una fundación con mayor impacto en tu pais? Inténtalo.
¿Ser más espiritual pero cometer algun error? Inténtalo.
¿Adquirir algun nuevo conocimiento de computación? Inténtalo.
Siempre has sido emprendedor, pero quizás hasta este momento no lo habias notado. Siempre has intentado cosas nuevas pero quizas hasta ahora estás siendo consciente de ello.
Hasta que no intentes algo, no sabrás qué habria pasado si…
Por otro lado, se vale equivocarse, pero también se vale aprender y corregir (de ser posible) el error cometido.
Somos un todo, estamos compuestos por cinco planos que van de la mano, todos importantes, procuremos equilibrar nuestros cinco planos a través de los Siete Mandamientos de Noaj. Ellos son el marco legal en el que tenemos permitido movernos. Procuremos no salirnos de ese cerco.
¿Qué esperas para hacer aquello que tanto has querido hacer? Como dijo el Sabio Maestro Yehuda: «Disfruta de lo permitido y aléjate de lo prohibido»
Inténtalo y cuéntanos.
Feliz semana.
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