Cuando te vengan a importunar los misioneros, puedes pedirles que te expliquen el siguiente pasaje:
"Pero, ¿es verdad que Elokim ha de habitar con los hombres sobre la tierra?
He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener.
¡Cuánto menos este templo que he edificado!"
(2 Divrei Haiamim / II Crónicas 6:18 )
Cualquier excusa que encuentren choca de frente con esta realidad.
La Palabra, que nunca miente ni se equivoca, afirma claramente que Dios no habita con hombres en la tierra.
¿No es así?
Afirma con claridad que ni todo el universo es capaz de contener a su infinita Presencia.
¿No es cierto?
Asegura que el gran templo edificado por Salomón y bajo la estricta orden de Dios no puede abarcar a Dios.
¿No dice eso?
Entonces, ¿acaso Dios hará una torpe excepción para meterse a vivir dentro de un reducido y patético cuerpo enfermizo?
¿Qué llevaría a Dios a dejar su infinitud para humanizarse?
¿Por qué lo habría hecho precisamente en la época del tal Jesús y no en otra época?
¿Dios cambia de parecer según ocurran los eventos históricos?
¿Cómo explicar que lo perfectamente UNO, sin divisiones ni miembros, de pronto se desmenuce y empiece a ser una estructura formada de diferentes partes?
¿Es verdad que Dios ha de habitar con hombres en la tierra?
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