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Mi familia es idólatra. Su pensamiento de sociedad apunta a hacer perezoso y miserable el espíritu (limosnas y más limosnas) al querer «descabezar» a los «ricos malos». En las reuniones familiares siento que debo establecer justicia y ahora me gané el título de soberbio y cruel. Quiero convivir en paz con ellos porque me estoy haciendo daño al argumentar en vano. Deseo alejarme de ellos, pero ¿cómo afrontar ahora esa soledad? Necesito un consejo que nadie más me podría dar, sino FULVIDA. Gracias
Alejandro Nieto, 29 años, empresario, Bogotá, Colombia.
Buen día, le damos una calurosa bienvenida y agradecemos que participe activamente en la construcción de Shalom.
Ante todo, lo acompaño en su penoso sentimiento, quiera el Eterno que pronto encuentre la compañía que se merece y que lo intensifique en su amor y dedicación a Dios y no le reste.
Por otra parte, a lo largo de la historia los leales al Eterno siempre han sido minoría y por lo general han debido afrontar solos -o en reducidos grupos- la vida de lealtad y construcción de Shalom.
Pensemos rápidamente en el ejemplo de Noaj/Noé, ¿acaso no era él el único que Dios reconoció como «justo e íntegro en su generación»?
Piense en ello, el único en su generación.
Ni siquiera sus tres hijos lo acompañaron en su camino, a pesar de que se salvaron junto a él del desastre inolvidable.
Pensemos en el primer patriarca de los judíos, Avraham, ¿acaso no era un ejemplar casi único en su generación?
Ni siquiera su sobrino, Lot, al cual había cuidado como a un hijo propio, supo seguir sus pasos. Ni su hijo Ishmael, que pronto se pervirtió y anduvo en idolatría y otras rapacidades.
Otro ejemplo de leales, pensemos en los judíos, pueblo escaso y menudo entre las naciones del mundo.
Por siglos y siglos andando en soledad y recibiendo todo tipo de golpes injustos y maliciosos por parte de los negadores del Bien.
Así pues amigo, no está solo realmente, pues está acompañado por gloriosas personalidades del pasado, los que supieron sobresalir de la mediocridad lamentable de todas las generaciones.
Pero además cuenta con una ventaja que los antiguos no tenían, que es la difusión que está teniendo el noajismo en la actualidad, en parte gracias al poder de los medios de comunicación como Internet.
Por otra parte, no es casualidad que desde el inicio mismo de la humanidad el hombre haya escogido insistentemente servir al EGO en lugar de someterse a la Voluntad del Eterno.
¿Acaso nuestra generación será diferente a todas las anteriores y permitirá que el resplandor del noajismo alcance todos los rincones y almas?
Yo quisiera que sí, que nosotros fuéramos los pioneros definitivos en el despertar de la conciencia noájica mundial.
Pero, lo veo tan difícil.
Son tantos los que murmuran, se quejan, se aprovechan, estafan, temen, siembran caos, se esconden, abusan, vuelen a la maldición de la religión, entre otras dificultades que se presentan.
Tenemos la opción de tirar la toalla, darnos por vencidos, admitir que no somos una generación mejor que las previas, que no somos capaces de trabajar en la construcción del Shalom y en el asentamiento de la Era Mesiánica.
O tenemos la opción de ser valientes y fuertes y a pesar de los contratiempos, de los traidores, de los patanes, de los burladores y de todas las contras no desistiremos ahora que conocemos y andamos por la senda de la Luz Eterna.
Usted escoge amigo.
Tiene el bien y la vida o el mal y la muerte.
Ha sentido el roce con el bien, el sentido de la vida, por tanto no decaiga ni se deje arrastrar por la maldad y la muerte que es la religión junto a las otras rebeliones contrarias a los mandamientos del Eterno.
Si sigue escogiendo la vida y comprende el valor inmenso de esto, encontrará la manera de seguir adelante y quizás de nuclear a su alrededor un cada vez mayor número de personas que sirvan con lealtad al Eterno, que seam junto a usted constructores de Shalom.
El reto es grande, los valientes y leales no lo abandonan.
Hemos conocido a todo tipo de cobardes y temerosos, misioneros escabullidos y gente penosamente desequilibrada; pero también conocemos héroes, pioneros, soldados de la huestes de Paz del Eterno.
Súmese sin excusas a la Luz y no permita que le lleven a dar un paso atrás.
Para finalizar, a veces es necesario encontrar aquellas conductas o actitudes que aún debemos mejor. A veces los idólatras o errados nos señalan en qué estamos equivocados en nuestra conducta, no desaprovechemos las oportunidades para crecer.
Que sepamos construir Shalom y que el Eterno lo siga bendiciendo con todo bien.
Moré Yehuda Ribco
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