relergg nos consulta:
Estimado Señor:
Me gustaría saber cuál es la actitud correcta de un noájido ante los placeres mundanos.
Por ejemplo, a mí me gusta mucho tomar ocasionalmente una pizza con una buena cerveza. No me sienta demasiado bien, pero me da mucho placer. Sucede que después me siento culpable por el placer experimentado, y pienso que debería renunciar a ello para no ofender a Dios.
Gracias por su sabia aclaración al respecto, quedo a la espera con inquietud,
jose gonzalez, 41, ingeniero, madrid, españa
Buen día, le damos una calurosa bienvenida y agradecemos que participe activamente en la construcción de Shalom.
Es una pregunta muy interesante, que si bien ya hemos trabajo al respecto, es bueno recordar.
Es especialmente relevante a la hora de confrontar el sinnúmero de mentiras con que los religiosos manipulan las buenas personas, por ejemplo, vedando el placer que Dios ha creado para deleite de Sus hijos.
Pues debe saber que para Dios la cuestión es clara: goce de lo que es permitido en tanto se aparta de lo prohibido.
A usted, como gentil, Dios le ha prohibido asesinar, robar, mantener relaciones ilícitas (adulterio, homosexualidad, bestialismo, incesto), quebrantar la justicia, comer parte de animal con vida, maldecir a Dios, adorar otros dioses; en modo alguno le ha prohibido gozar de la vida.
Por el contrario, DEBE gozar de la vida, para que de esa manera desarrolle a pleno sus potenciales y ayude al mundo a desarrollarse.
Cada placer permitido que tiene a su mano y puede gozar, pero que por hacerse el «espiritual» desecha, es una oportunidad de crecer que ha despreciado, una chance para perfeccionar al mundo que ha desperdiciado.
Así pues, goce, viva a pleno, disfrute, deleite su cuerpo y su mente, pues nada de malo hay en ello, en tanto no quebrante ninguno de los mandamientos del Eterno o alguna de las normas justas derivadas de los mismos.
Quiere comer una rica pizza, ¿cuál es el problema? Si su médico se lo permite y la ha pagado, ¿a quién ofende haciendo eso?
Quiere mantener placenteras relaciones íntimas con alguna personas que le está permitido hacerlo, ¿por qué habría de abstenerse sin motivo certero para eso?
Quiere festejar, bailar, asistir a espectáculos, jugar unas fichas en el casino, etc… ¡hágalo! Todo con moderación, con sentido, con sana búsqueda del esparcimiento y obtención de saludable deleite.
Quiere tomarse una cervecita de vez en cuando, y no es alcohólico ni conducirá su vehículo luego (ni le afecta al punto de hacerse daño hacérselo a otros), entonces beba en paz.
No se prohíba lo que está bueno para usted, con la excusa de que eso lo hará ser «más espiritual», pues eso es un completo engaño.
El verdadero ser espiritual se regocija con su cuerpo, con sus sensaciones, con todo lo que tiene al alcance y le está permitido y no daña a nadie con ello.
Deje para esos «religiosos» que viven de la mentira de la religión actitudes santurronas que no llevan a nada bueno, sino solamente a vivir en un mundo oscuro y de pobreza espiritual. No deje que el engañador se vista de santo. No deje que lo sigan manipulando ni hacer sentir culpable por aquellos que viven de atemorizar y presionar al resto de la gente para seguir siendo los amos del mundo.
A gozar de lo permitido y apartarse de lo prohibido, que sea un lema en su vida y compártalo con todos aquellos a los que llega su palabra y su ejemplo.
Que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.