rnA veces el problema se encuentra escondido en donde menos lo sospechamos.
Os cuento lo que me sucedió:
Hablando con mi hija me confiesa que usa el mismo bolígrafo en todos los exámenes ya que le da suerte.
Le cuento lo absurdo de esto… pero me dice es cierto que todos los exámenes que hizo con este bolígrafo los ha aprobado.
Le explico algo que vivimos juntos… poníamos en el jardín, frente a la escultura de un payasito de adorno, pan para los pajaritos.
Un día cambiamos al payasito a otro sitio… pero el pan lo seguimos echando en el mismo lugar. Fue curioso ver como algún pajarito aterrizó junto al payasito y no donde habíamos echado el pan…
Al final le dije: ¿crees que apruebas por el bolígrafo o porque has estudiado? ¿Crees que aprobarías sin estudiar?
Mi hija pareció entenderlo… se fue a estudiar… pero yo me quedé pensando ¿cuántos payasitos habrá en mi vida?
¿Vamos a donde está el alimento o seguimos a los payasitos?
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