A los que están despertando a la conciencia espiritual

YR Por Rav Yehuda Ribco
13/01/2011 4 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

A los que están despertando a la conciencia espiritual

Por Rav Yehuda Ribco • 13/01/2011 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Tú que recién descubres que has vivido una vida de falsedad.
Que te estás despertando a la conciencia espiritual.
Que entiendes que lo que te habían enseñado en las religiones es engaño y esclavitud.
Tú que ahora, o hace unos pocos días, te topaste con FULVIDA y te dolió, y te conmovió, y te estremeció porque desenmascara la patraña de ese ídolo de patas de barro que tu adoraste como dios y salvador.
Tú que sientes que recién ahora las piezas encajan, que aquello que tú en secreto te preguntabas acerca de tu fe tiene respuestas.
Tú que ya estás despertando a la conciencia espiritual.
Tú que te negaste a volver a FULVIDA, porque te dolía demasiado, porque te perturbaba mucho, porque era como una dura pared que no te dejaba avanzar más en dirección al abismo.
Tú que ahora regresaste, porque sabes que aquí tienes el buen pan espiritual, aunque todavía en alguna parte de tu ser reniegas de él.

Tú que te sientes solo, sin rumbo, sin saber que hacer, desprovisto de “iglesia”, carente de “pastor”, sin un rosario ni un misal, sin necesidad de dar tu dinero a esos charlatanes del púlpito, sin la obligación de congregarte para actuar como frenético o payaso, sin que nadie con verdadera autoridad moral y espiritual te haga sentir culpable y te amenace con infiernos y satanases.
Tú, que ahora estás como confundido, como paralizado por la duda, como queriendo despertar del todo y hacerte cargo de tu vida con plena bendición de Dios, el VERDADERO, o volver a la vieja doctrina, pasmada y espantosa, pero tan conocida.
Tú que sabes que allá atrás está lleno de enseñanzas malvadas, de buenas obras pero con podridos fundamentos, de rastreros líderes que te manipulan sin paz, tu que lo sabes pero tienes miedo, te espanta la idea de dejar a tu diosito colgado de lado, te aterra saber que tienes que trabajar para construir Shalom.

Tú, eres como el niño que recién sale del vientre de la madre, como el extranjero que acaba de desembarcar en tierra nueva, eres el que despierta después de un largo letargo y se da  cuenta de que todo lo que recuerda es una pesadilla espantosa.

¿Qué hacer?

¿Negar la realidad y volver a la pesadilla?
¿Retornar a la senda del mal, de servidumbre al EGO, de ganarse unos sucios pesos predicando las mentiras del evangelio?
¿Rechazar la vida para aferrarse a la muerte?
¿Rebelarte en contra de los que con amor y respeto te han dado un sacudón para que despertaras?
¿Enojarte con quien te corrige para encaminarte?
¿Abrazar a los viejos compinches mientras en secreto te corroe el alma atormentada por soportar tanta hipocresía?
¿Volver a ser  una mansa y mensa oveja del rebaño de un pastor lobo?
¿Fortalecerte en la vileza, salir a predicar con todas tus energías, para convencerte a ti mismo que la maldición que escupes es una bendición?

¿Qué hacer, mi Dios, qué hacer?

Puedes tener paciencia,
no se madura en un día,  al niño le toma años hacerlo;
no se establecen lazos de amistad y conocimiento el mismo día que se baja del avión,
no se olvida el horror del pasado espantoso por estar en un día fuera del campo de concentración.

Eso puedes hacer.
Amarte, respetarte, perdonarte, corregirte, crecer.
Amar al prójimo, respetarlo, perdonarlo, corregirlo, acompañarlo en su crecimiento.
Alejarte de los que te quieren someter nuevamente,
abjurar de las creencias y costumbres de los perversos,
censurar sus acciones odiosas y venenosas,
prevenir a los que están aún atrapados entre las redes de esos pecadores maliciosos,
renegar de todo lo que te adoctrinaron y te corrompió.

Eso puedes hacer.
Trabajar, disfrutar, perdonarte, perdonar, no seguir indagando en la miseria del pasado, beber y comer del buen pan, hacer de FULVIDA tu hogar y crecer junto a nosotros, cada día llenarte de las poderosas vitaminas espirituales que te regalamos y que no solo te hacen bien sino que eliminan las toxinas que en las religiones te inyectaron.

Aquí nos tienes, HOGAR FULVIDA, un verdadero hogar para los que son leales al Eterno.

Pero, de nada vale mostrar el bello paisaje de la libertad y la vida eterna
a quien insiste en mirar la fea pared maloliente de su pequeñita celda mental…

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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