Actualmente tenemos una altísima demanda de productos y servicios los cuáles para poder satisfacer nos vemos movidos a ir más allá del sano equilibrio que el Eterno determino para nuestra manutención y beneficio. Estos abusos nos están cobrando ya factura y no solo en el medio ambiente, si no incluso en nuestra vida familiar.
Este equilibrio lo tiene todo y todo está afectado por violentarlo.
El no respetar ese equilibrio con nuestros amados puede tener resultados catastróficos. Usurpamos no solo las creencias y la identidad de otros, si no también la identidad de nuestra esposa, hijos y de quienes nos rodean. Pensamos que no ocurre nada porque tal cual sucede por ejemplo con el pollo. Para satisfacer esa gran demanda es necesario hacerlos crecer más rápido, contra natura vamos al final sabe bien, no hace daño.
De momento nos acostumbramos a violentarlo todo, a apresurar todo, a sacar de su proceso y aquilibrio justamente determinado por El Creador del Universo, pues… «no pasa nada»
Pero… ¿No hay consecuencias realmente?
¿Porque queremos arreglar todo? Corregir cosas que fueron perfectamente determinadas. ¿A caso somos más sabios que el Eterno para corregir el equilibrio exacto que el puso en todo?
¿Cuantas cosas que tratamos de reparar solo las arruinamos más?

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