Nunca ha habido un estado «Palestino» en tierra de Israel. Israel no le ha quitado la tierra impunemente a ningún país árabe, estado o nación llamada «Palestina».
Los árabes «palestinos» (en realidad son más «ex-jordanos» que otra cosa) son en gran medida víctimas inocentes de sus dirigentes corruptos, del odio fundamentalista de su religión contra judíos y de la política de mano dura del Estado de Israel como consecuencia del conflicto. Los desgraciados refugiados árabes (a los que ahora llamamos «palestinos«) son usados por las naciones árabes como carnaza contra Israel y otros países de cultura y valores morales judeo.
Israel en su momento si aceptó la partición en paz de la tierra entre árabes y judíos, pero las constantes agresiones sufridas le han llevado a su actual política de mano dura, que no justificamos de ningún modo, aunque humanamente, conociendo como son las cosas, entendamos todos, ya que toda nación tiene el derecho y la obligación de defender a sus ciudadanos, y más de una amenaza tan grave como es una religión que permite a sus hijos hacerse estallar con una carga de bombas matando indiscriminadamente al máximo número de víctimas inocentes posible.
Golda Meir dijo que el conflicto acabaría cuando el amor de los musulmanes hacia sus hijos fuese mayor que el odio de los musulmanes hacia los judíos .
Israel es la única democracia en el entorno del mundo musulmán, sus ciudadanos árabes o musulmanes tienen los mismos derechos que un judío, tienen representación en el Knesset (parlamento israelí) con varios diputados, libertad de culto, etc. Los judíos podrían haber cerrado al acceso a los árabes a las Mezquitas del Monte del templo, en tierra israelí, pero no lo han hecho, mientras los palestinos han hecho explotar y profanado varios monumentos judíos en sus territorios como por ejemplo la Tumba de José el patriarca.
Israel hace frente a un enemigo especial: El Islam, que ha jurado literalmente (y en muchísimas ocasiones) «destruir Israel y echar a todos los judíos al mar«. No estamos hablando de una guerra normal o de un conflicto como tantos otros que desgraciadamente se dan en otras zonas «calientes» del globo, aquí no se trata de otra cosa que de una guerra de supervivencia donde el pueblo de Israel se juega el desaparecer para siempre de la faz de la tierra en un holocausto que dejaría el de Hitler en una mera anécdota.
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