Buen día amigos. Hace tiempo que no participo activamente en la página porque ha decir verdad, ni siquiera puedo dormir más de cuatro horas diarias, a veces paso dos días seguidos sin dormir debido a la cantidad de cosas que tengo que hacer. Sin embargo eso no significa que me olvide de este hogar y que no lo tenga presente y a todos y cada uno de los que lo conforman.
Es inevitable pensar que no nos encontramos al borde una hecatombe o un cataclismo. Desde policías que abusan de menores de edad, hasta esposas que le son infieles a sus maridos hasta noájidas que dicen llamarse así y toman la bandera de nuestra herencia y la utilizan para ascender en los escalafones jerárquicos, hasta la completa deslealtad que es algo de todos los días. No en vano es que cada día que pasa debemos de afianzarnos más a nuestros principios que deben de regirnos en todo momento.
Y si no son los libertinos y les gens débauche son los mojigatos y santurrones que se golpean con una piedra por el pecho y dicen unas cuantas “letanías” para luego salir de sus templos a seguir pecando bajo el cuento del que peca y reza empata. Los peores de todos son los que se hacen pasar por noájidas para falsear las bases de nuestra herencia y que son enemigos acérrimos del bien.
Cuanto más pasa el tiempo más nos damos cuenta de la forma en que el mundo decae y cómo es que aquellos que buscamos hacer las cosas bien somos ridiculizados y hechos ver como insensatos y tontos que no vivimos de acuerdo a la época. Los intelectuales le llaman avance social pero los inteligentes le llaman involución antropológica. Es una de esas cosas de la vida que se ha dado por mucho tiempo y desde antaño.
Conforme depositamos nuestra confianza en nuestro propio intelecto nos vamos forjando un destino hacia el fracaso. No en vano fue que Sodoma y Gomorra sufrieron a raíz de su insensatez y estupidez. En el mundo criminológico y legal se ve esto todo el tiempo. Una gran mayoría de las personas envueltas en situaciones engorrosas y criminales son depravados sexuales que quizás no han sido procesados ante los tribunales por delitos de naturaleza sexual pero que practican cosas que les hace perder su norte y les hace perder su ética y moral hasta el punto que ya no solo se limitan a los flagelos sexuales sino de otros tipos como el trasiego de personas, armas, drogas, etc.
El motivo de esta historia es que no obstante lo que los medios de comunicación nos quieran inculcar, lo cierto del caso es que el principio de contrafacticidad deja claro que no porque la ley no se siga ello implique que deje de ser ley. No porque HBO promueva un estilo de vida “alterno” o porque dos mujeres voluptuosas se abracen, besen y tengan relaciones sexuales en el sentido lato de la palabra, claro está, y que las masas se enardezcan y exciten con estas cosas que éstas vayan a ser buenas, sino que debido a una manipulación mental por parte de astutos es que se nos hace creer que esas cosas son normales.
Los principios de la manipulación siguen siendo los mismos, lo que cambian son los vehículos por los cuales buscan manipularnos. Ya no se utiliza la espada y el látigo físico sino el mental, que es mucho más dañino y efectivo. He aquí el título de este comentario. Ménage a trois es el acto sexual que se realiza entre tres personas y que significa grupo de tres. Ménage a débauche se traduciría como grupo de libertinaje puesto que es un asunto relacionado con el descaro y la falta de vergüenza.
Existen muchos escritores que exaltan a los libertinos, especialmente los de las cortes francesas de Louis XIV en adelante y que han escrito libros que rinden pleitesía a estos personajes. Al final de la vida me pregunto cómo se verán a sí mismos. No existe mayor satisfacción que crear una relación con una persona a quien uno ame y llegar al punto del encuentro sexual que es la máxima expresión de amor que se puede dar a una persona.
Siempre las cosas más sacras son las que se toman para desvirtuar y así entorpecer a la humanidad, por algo las relaciones entre pareja han sido tan atacadas. En cada uno de nosotros está si tomamos ventaja de esta situación y afianzamos nuestras relaciones con nuestras parejas o si en su defecto más bien tomamos la tangente y ya porque no nos gustó la reacción de nuestra pareja en un momento de estrés, vamos a tirarlo todo por la borda porque no tenemos las agallas de enfrentarnos a nosotros mismos y a nuestros egos y de esta forma perdonar.
La mayoría de los libertinos aducen malas experiencias en el amor y demás. Se los pongo en palabras muy simples. No creo que sean pocas las personas a las que se nos ha hecho creer que estábamos con alguien que era de los nuestros y que resulta haber sido una treta para poder desbancarnos. Mujeres que han escogido el dinero sobre el legítimo amor y su ego sobre el perdón y aún así escribo esto hoy debido a una experiencia que me pasó.
No lo hago con el afán de recibir felicitaciones porque simplemente hice lo que como ser humano me correspondía hacer que es el ser humano, es decir, comportarme como humano, como persona. A pesar de mis desaires amorosos, las enseñanzas de los grandes sabios quedan en los que las hemos aprendido y salen del subconsciente en el momento en que las necesitamos.
Una mujer y su novia me ofrecieron que les acompañara en un ménage a trois y ante mi negativa una de ellas me dijo que yo era un aburrido. Justamente recordé el episodio en Sodoma y Gomorra donde llegan los depravados a pedirle a Lot que les entregue a los invitados para poder abusar sexualmente de ellos y pensé: “Los que nos apegamos a nuestros principios siempre seremos faltos de popularidad y la gente nos tendrá desprecio, pero no importa, mejor que me odien los hombres a que yo ceda a estas abominaciones.”
He aquí otro episodio para fortalecer nuestra identidad noájida porque nuestros antepasados noájidas tuvieron que enfrentarse al oprobio colectivo producto de su renuencia a menoscabar su integridad física y espiritual. Las reglas se hicieron para seguirse y no para romperse y siempre y cuando tengamos esto presente, todos esos desorientados tendrán en algún momento que entrar en razón y ver que las cosas no son como ellos quieren que sean sino como son.
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