Hace unos días me puse a repasar acerca de las primeras clases que llevé en la universidad acerca de la Teoría de la Sociedad y del Estado y recuerdo las palabras de Hobbes cuando escribió que no es lo mismo ler y repetir que leer y analizar. El compromiso que las personas deben de tener para con el Estado y la Sociedad va más allá de un rol pasivo, es decir, no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que las cosas se den por arte de magia.
Como en todo sistema politico, existe una especie de plutorcracia que tiene el poder y maneja al Estado a su antojo. Es por eso que cada ciudadano, sujeto de derechos y deberes, debe de involucrarse activamente con su rol democractico para que el poder emane de forma ascendente y no descendente.
Desgraciadamente en la práctica esto no se da y más bien es el plutócrata quien decide cómo se irán a hacer las cosas. El problema es que éste no es el plutócrata utópico de Platón, sino, más bien, en la mayoría de los casos, es un ignorante que ha sido puesto al mando por su sicopantía y por su servilismo.
Es más que evidente que lo que buscan es servir a las clases que ostentan el poder y no les importa un comino el bienestar de los depositantes de la autoridad, que fueron aquéllos que los eligieron. Toda organización ocupa un líder, una persona que haya sobresalido por sus méritos, no sólo académicos, sino en los otros planos multidimensionales. El problema es que le seguimos el juego al establecimiento y despreciamos a los estudiosos y abrazamos a los ociosos.
No obstante esto, los que creemos en el futuro no nos amedrentamos cuando se nos insulta o se nos desprecia por preferir los libros al ocio, o por abstenernos de realizar actos malos sólo porque nuestros semejantes nos presionan. No debemos de desfallecer. He escuchado de muchas personas que pasan por FULVIDA, se les da la píldora roja y prefieren regresar al mundo de la idolatría y de la perversión.
Para aquéllos que ven al colgado como un mesías, les sugiero que vean el documental de National Geographic titulado “Los Rivales de Jesús.” Para los noájidas conscientes, este post va dirigido para todos nosotros. No sólo basta con leer lo que algunos escriben en esta página, hay que ponerlo en práctica.
Un sistema de gobierno es el producto de la condensación de ideas de cómo llevar a cabo un proyecto de vida tanto para los individuos como para el Estado y la Sociedad y plasmarlo en un texto llamado Constitución Política que lo que busca es darle un enfoque determinado a la política de ese Estado. La razón del por qué los festafadores en los Estados Unidos han adquirido tanto poder ha sido porque se han involucrado en la política. Han hecho su dinero y luego lo han puesto a trabajar.
Es por eso que los noájidas no nos podemos quedar atrás. Debemos de comenzar no sólo a reunirnos sino a diseñar planos de una sociedad libre de idolatría y de maldad. Para ello debe de haber pioneros, pioneros como nosotros que no hemos temido a separarnos del establecimiento y hemos decidido tomar la píldora roja y hacer algo al respecto. Pero la unión es la que hace la fuerza. Se ocupan líderes, cierto, pero el líder no es un aprovechado que busque el beneficio personal a costas de los demás, sino que más bien, es un guía, un depositario de la autoridad que lo que busca es asegurar el bienestar de los demás.
Es hora de despertarnos, es hora de decir no más. Es hora de dejar el egoísmo de lado y pensar sólo en nosotros. Tomemos control y hagamos las cosas bien. Dejemos de andar usurpando identidades que no nos corresponden y pongámonos a hacer lo que nos corresponde.
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