les comparto un texto que me parecio interesante:
Habia dos monasterios, uno a cada ribera de un río. Un perro, solía esperar el sonido de las campanas que anunciaban cuando habia comida para él y nadaba hacia ese monasterio. En una ocasión se encontraba nadando en medio del río y las campanas de ambos monasterios empezaron a sonar alternativamente. El perro nadaba hacia un lado y hacia el otro devolviéndose reiteradamente segun el sonido de las campanas, pero sin decidirse por ninguno. Al poco tiempo, sus fuerzas flaquearon, lo arrastro la corriente, y murió ahogado.
La duda es el principio de la sabiduría, decia Aristóteles; ella conduce a la busqueda de la verdad, al avance de las ciencias y al progreso de las organizaciones. Es una manifestacion de los seres pensantes, críticos e innovadores. Sólo quien no sabe nada esta eximido de dudar. Paradójicamente, a mayor inteligencia, mayores cuestionamientos, incertidumbres y titubeos, porque las mentes se vuelven insaciables en la busqueda de la verdad.
El problema se inicia cuando la duda se convierte en el hábito de no tomar decisiones, en un velero sin puerto. Allí se encuentra la fuente de problemas complejos que pudieron haberse quedado pequeños, mas crecieron porque algunos actores imaginaron que otros debían resolverlos o que el tiempo les exoneraría de esa responsabilidad. La duda se disipa si hay certeza total; no obstante, esperar que eso suceda paraliza una organizacion y la condena a vivir en una cultura de indecision.
Al igual que el perro de la anecdota oriental, una organización puede caer en la trampa de atender señales diferentes; pero en algún momento tendrá que tomar desiciones y marcar su rumbo. Si sus líderes no lo hacen, terminarán decepcionando a quienes requieren acciones concretas, determinaciones valientes, fijación de metas claras y apego a reglas del juego que norman la sana conviviencia. Trabajar en una cultura de desmedida indecision y ambiguedad, equivale a estar en medio del río; es desgantante y estimula un divorcio emocional que podría llegar, incluso, a colocar la organizacion en una situación de crisis. Dudar vale mas que pensar, dijo Voltaire; pero anclarse en la duda es renunciar a los maximos ideales. ¿Posee su equipo un adecuado balance entre dudar y decidir?
La indecisión puede perpetuar injusticias, exterminar el pensamiento crítico y enanejar la buena voluntad de los miembros de una organización que podrían haber deseado ser proactivos, pero se toparon con la realidad: «¡Aqui es peligroso pensar!»
El mismo Voltaire advierte: «La vacilación es el mas vehemente indicio de la debilidad de carácter». Tomar decisiones sin información completa tiene riesgos; pero no tomarlas puede ser un riesgo mayor. Por eso la nociva actitud de «decidir no tomar una decición» no es una opcion viable en personas con propósitos elevados por alcanzar, como es su caso, ¿cierto?
Fuente:
German Retana. Red de Comunicación GRM. ICE. publicacion del 24 de abril 2012.
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