Mario Sabán y el cristianismo

YR Por Rav Yehuda Ribco
22/07/2012 5 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Mario Sabán y el cristianismo

Por Rav Yehuda Ribco • 22/07/2012 • Material de estudio para la mesa de Shabat

No hace mucho descubrí a través de otra persona la figura de Mario Sabán. Para quienes no lo conozcan decir que Mario Sabán es Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y se dedica desde hace años a la investigación histórica y teológica sobre lo que él denomina “los orígenes judíos del cristianismo”. Como investigador es heterodoxo y en cierta medida se diría que denota un “síndrome” que se produce muy a menudo entre los especialistas, es el “síndrome de su tema”.

Ese “síndrome” cuando se produce presente unos riesgos para la objetividad tendencial –la objetividad nunca será total, pues cada cual inevitablemente añade su subjetividad a lo investigado- de la investigación, se caracteriza porque el tema sobre el que el investigador se ha especializado se personaliza y genera en el investigador una “pasión” que se traduce en “simpatía” o “antipatía” hacia lo tratado, en el caso de Sabán puede observarse una simpatía hacia la figura de Jesús de Nazaret que se extiende al conjunto del cristianismo. Los orígenes de eso los explica un poco el propio Mario Sabán, cuando expone el como se acercó al tema de Jesús y el Nuevo Testamento al “aroma de lo prohibido” –Sabán es judío-, ya se sabe que pocas cosas atraen tanto como aquellas que se prohíben o que se catalogan de “malditas”.

Algunas de las obras publicadas por Mario Sabán son Raíces judías del cristianismo, El judaísmo de San Pablo, El sábado hebreo en el cristianismo o El judaísmo de Jesús donde se dice que se habla “sobre el pensamiento judío del rabino de Nazaret”, esto último ya nos indica por donde van los síntomas del “síndrome de su tema”.

Escuchado más que leído por mi parte a Mario Sabán –se le puede escuchar fácilmente pues muchas de sus intervenciones en conferencias o similares se encuentran en la red- diría que el señor Sabán parte de una base muy poco histórica en unos análisis que pretenden basarse en lo histórico, me refiero a dar por «cosa comprobada» la fiabilidad histórica -en cuanto a hecho sucedido- de lo que se cuenta en el Nuevo Testamento.

Ese ya es un primer punto de partida completamente discutible desde el método histórico -si utiliza otro método tal vez no, pero parece que pretende remitirse a ese-. Los escritos del Nuevo Testamento son un documento histórico, pero eso no significa que sea verdad histórica -en cuanto «hecho realmente acontecido y comprobado»- lo que se explica en él -poniendo un ejemplo que se puede entender fácilmente, la epopeya de Gilgamesh es sin duda un documento histórico en sí misma, sin embargo no puede decirse que todo lo que en ella se explica sean «hechos históricos», porque sencillamente entonces deberíamos creer que Gilgamesh tuvo sus desamores con la diosa Isthar, a fin de cuentas lo dice la epopeya…-.  Sin embargo, curiosa y acríticamente, Sabán asume lo expuesto en los textos evangélicos –en particular- y neotestamentarios –en general- como “verdad literal” de la que partir, asumiendo lo que allí se dice “tal cual” –un poco como hacen ciertos analistas y supuestos biblistas desde el fundamentalismo cristiano, más que desde el catolicismo o luteranismo- y, asombrosamente, pasando por alto el desconocimiento real de su autoría, el hecho –este sí incuestionable- de ser escritos posteriores o muy posteriores a los supuestos relatados –ninguno de los evangelios datan del siglo I EC durante el reinado de Tiberio, todos son posteriores- y, finalmente, que los “textos escogidos” y dados por buenos oficialmente –con las modificaciones pertinentes incluidas- son… del siglo IV EC, completamente impregnados del sincretismo mitráico y solar propios del cristianismo niceno que hace suyo el emperador Constantino I. Todo eso, que debe conocer sin duda Sabán, lo ignora “olímpicamente” el autor en sus planteamientos de partida. Se diría que es mucho ignorar y que, necesariamente, eso repercute en el resultado de lo analizado –que queda viciado y lleno de errores de planteamiento-.

Lo segundo altamente cuestionable de lo que hace el señor Sabán es… buscar conceptos y términos judíos en unos escritos que… en su totalidad se realizaron en griego koine -ni un solo texto neotestamentario se escribió en arameo o hebreo-. Método que lleva adelante el señor Sabán por el discutible expediente de traducir términos griegos al hebreo -dada la época de la realización de los textos neotestamentarios casi sería más adecuado, siendo inadecuado, buscar en el arameo- y, a partir de ahí… «analizar» los conceptos, personajes y comportamientos neotestamentarios en «clave hebrea». Con todo respeto pienso que es un análisis de lo más discutible e inadecuado… desde el método histórico.

Que el cristianismo conozca el contenido del judaísmo es una cosa, que sus raíces sean judías es otra, mucho menos cierta que la primera –es más, analizando sus contenidos y presupuestos doctrinales, parece más plausible sostener que las raíces del primer cristianismo son gnósticas-. Parece que Sabán se deja “deslumbrar” por el conocimiento –que lo hay- del judaísmo por parte del cristianismo, pero se deslumbra tanto que no ve que ese conocimiento no refleja una “rama” del judaísmo sino una voluntad de diferenciación y enfrentamiento con él, por ejemplo, un predicador itinerante, carismático y militante en el fariseísmo del siglo I EC se puede proclamar –o ser proclamado por sus seguidores- “mesías”, siendo eso una cosa factible –por errónea que sea- desde dentro del judaísmo, pero… de ninguna manera tal predicador –desde dentro del judaísmo- podía proclamarse “mesías y Dios mismo”, cosa que explícitamente hacen los evangelios… a partir del conocimiento del judaísmo, bien ¿cómo y quién hace eso? Pues se hace desde fuera del judaísmo y por alguien que ya esta desde el primer momento fuera del mismo, parece una obviedad que si desde el principio no se forma parte de algo difícilmente se tendrán raíces en ese algo.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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