La inseguridad, otra manifestación más del EGO

YR Por Rav Yehuda Ribco
05/08/2012 10 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

La inseguridad, otra manifestación más del EGO

Por Rav Yehuda Ribco • 05/08/2012 • Material de estudio para la mesa de Shabat

 

                Escribo estas líneas recién acabando de finalizar una conversación muy provechosa con mi amigo Luis con respecto a los temas de relaciones sentimentales. En los últimos días escribí una pregunta a nuestro querido Moré acerca de la clase de pareja que una persona noájida ha de tener y sobre el particular obtuvimos una respuesta muy sabia de un hombre muy sabio como lo es el Moré.

No comenté mucho ni contesté inmediatamente porque tenía que digerir lo que se había respondido y así sucedió. Después de la conversación que sostuve con Luis hace unos pocos minutos, se me han aclarado muchos nubarrones que obstaculizaban la luz del entendimiento en mi mente y de aquí he extraído conclusiones que deseo compartir.

En este sagrado hogar hemos aprendido que el EGO tiene dos vertientes de manifestación, donde una es activa y la otra es pasiva. Dentro de la activa se encuentran el griterío, el lloriqueo y el pataleo y en la pasiva la desconexión de la realidad junto con sus derivados.

Ahora bien, si el EGO es un impulso cuya principal misión es supervivencia, ¿hasta qué punto  es el miedo supervivencia o más bien cobardía? Como veremos en otra oportunidad, la administración del miedo es uno de los caminos de la sabiduría. En la sociedad romanizada en que vivimos donde muchos conceptos de la vida se ven de forma abstrusa y anfibológica, no es de extrañar que en aras de controlar a las masas, se tome solo una vertiente de las cosas o, por el contrario, se le dé doble sentido a algo que no lo tiene, con tal de subyugar a todos los que conformamos esa masa.

Temer es ver, al menos así se concibe en la doctrina clásica judaica, es más, la palabra para miedo en hebreo es “irá” que es la misma palabra que se utiliza para el verbo ver y el miedo es “ver las consecuencias peligrosas de una situación. (Weinberg, Camino 6).

El temor es la presencia del libre albedrío porque el libre albedrío implica la posibilidad de escoger entre lo que debemos hacer y lo que sentimos que debemos hacer. Pero para saber qué debemos hacer (aspecto objetivo) y lo que sentimos que debemos hacer (aspecto subjetivo), tenemos que poder escoger (libre albedrío) y esa autonomía de escogencia implica que tenemos que tener un mecanismo para saber escoger entre ese aspecto objetivo y ese aspecto subjetivo y eso se logra cuando podemos ver por adelantado las consecuencias peligrosas de una situación.

El EGO es una herramienta muy poderosa, cuando se sabe utilizar, pues está diseñada para echar mano de ella en circunstancias de peligro y también así ocurre con el miedo. Por ej., Si para un noájida está prohibido tener relaciones con la mujer de otro (aspecto objetivo) no es como que si al hombre le fuera a caer un rayo en el medio del dormitorio cuando se dispone a tener relaciones sexuales con la mujer casada o como si ésta tuviera un campo de fuerza de película de Ciencia Ficción que le torna imposible al hombre tocarla. Si esto fuera así entonces no habría libre albedrío, sino más bien una estructura rígida donde las personas siempre harán lo que es correcto porque no tienen otra opción.

Sin embargo, la realidad es que el hombre tiene dos opciones; o se acuesta con la mujer casada, o no lo hace (aspecto subjetivo). Lo lógico, de acuerdo a la premisa mayor de la regla prohibitiva de “no tener relaciones con una mujer casada” es que si se sigue el silogismo con base a la siguiente proposición: “El que tuviera relaciones con una mujer casada, realiza un acto prohibido”, tenemos que el mandamiento (aspecto objetivo) funciona como premisa mayor de la premisa menor (aspecto de voluntad) de la escogencia que tiene el hombre. El hombre debe no acostarse con la mujer casada, pero si le parece muy atractiva o se ha enamorado de ella y ella de él, puede sentir que debe acostarse con ella, pese a que haya una prohibición clara al respecto.

En cuanto a este aspecto el hombre debe de prever las consecuencias negativas de este actuar; ir en contra de la voluntad de Dios, robarle la dignidad al matrimonio conculcado, menoscabo espiritual para sí mismo y para la adúltera, etc. Estos son aspectos negativos que vendrían a perjudicar al hombre. Este tipo de miedo es miedo del bueno porque permite ver a futuro esas consecuencias resultantes de su actuar.

Utilicemos otro ejemplo, un individuo quien no obtuvo muy buenas calificaciones en el colegio aplica para entrar a la universidad local pero resulta ser que su coeficiente intelectual era tan alto que le ofrecieron una beca para entrar a Harvard. El individuo se dice a sí mismo “esto debe ser un error, seguro que era para otra persona por que yo jamás; si con costos y terminé el colegio”. Debido a su falta de confianza en sí mismo le dice a la orientadora que no gracias y que él prefiere quedarse a estudiar en la universidad local que quizás no tenga la misma reputación que Harvard.

¿Lo ves? Resulta ser que por experiencias pasadas se fue creando una capa de negatividad y de una cierta percepción del individuo que en realidad no era así, resultó ser que el tipo era súper inteligente pero por esas máscaras que rodeaban su yo auténtico dejó ir la oportunidad de su vida. He aquí un aspecto pasivo del EGO, la desconexión de la realidad.

Como podemos ver, en la jerga común diríamos que este hombre tuvo miedo, pero en realidad no podríamos decir que era un miedo racional, después de todo pudo haber previsto la consecuencia negativa de su experiencia pasada, el no lograr cumplir con los altos y exigentes estándares académicos de Harvard, pero eso es desconexión de la realidad, pues con un coeficiente intelectual tal alto tenía la capacidad para cumplir con esas exigencias, lo que debió haber hecho era auto-analizarse y determinar cuáles procesos no estaban siendo seguidos correctamente y como resultado terminó en un desempeño mediocre en la educación secundaria.

Pero no todo es blanco y negro en aspectos del EGO. Una sola actitud puede llevar ínsitas las dos vertientes, tanto la activa como la pasiva. Por ej., El buen mozo que es bien parecido pero que fue rechazado por la moza a la que él estaba atraído y como premio de consolación se va con otra que sabe que a él le atrae pero no tanto como la primera y que sabe que ella está atraída a él por su apariencia física. El buen mozo quiere llamar la atención y se viste con ropa un poco excéntrica, digamos que algo así como Miami Vice.

Quizás en 1985 las mujeres se habrían derretido por él, pero en el año 2012 lo único que hace es hacer el ridículo, sin embargo el lo hace para llamar la atención (aspecto activo del EGO) y en su mente él es el galán, se considera el Brad Pitt del bar (desconexión de la realidad, aspecto pasivo). Ve a la chica sentada en la esquina y con su apariencia de Johnny Bravo 2.0 le dice “oye nena, te compro un trago”. Sonríe con su mejor sonrisa y le invade su esfera de comodidad a la chica (porque así lo leyó en un libro de cómo obtener una cita que algún insensato escribió y que él sigue al pie de la letra). La chica sorprendida y a la vez estupefacta por aquel espectáculo de ridiculez se sonríe mientras que en la mente del pobre mozo él piensa, “bien Don Juan, has obtenido a la chica” solo para que se mundo se desplome cuando ella de forma cortés le rechaza la invitación.

Entonces la parte activa de su EGO sale a su “rescate” y él le dice: “pfff, me estás rechazando por seguro eres lesbiana” (derivado del pataleo, aspecto activo del EGO). El pobre muchacho, rechazado por la chica más linda del bar, de acuerdo al gusto del pobre chico, levanta la cabeza y se dice a sí mismo: “Don Juan, eres bien parecido y vistes como un verdadero galán, si tuvieras un sobrenombre te dirían el ‘chico campana’, ‘tangalán, tangalán’”. Y así nuestro pobre desconectado de la realidad quien no se da cuenta que su traje de color púrpura chillón causa risa en vez de admiración, sigue su camino y recuerda a una compañera de trabajo que era buena moza pero no tan bella a los ojos de él, pero que estaba enamorada de él y él, flexionando sus músculos (derivado del griterío, aspecto activo del EGO) la invita a salir y ella dice que sí, y él se dice a sí mismo: “Chico campana, lo has vuelto a hacer muchachón, eres todo un jugador” (desconexión, aspecto pasivo del EGO).

Hay otra cosa más que hay que tomar en cuenta, no porque una chica sea la más bella para mí, ello implica que lo será para los demás. Por ej., Tengo un amigo al que le gusta una chica que a mí no me atrae en lo absoluto, sin embargo, si le preguntamos a él, no hay chica más bella que ella. Creo que es algo así como aquélla canción del cantante español Dyango que se llama “Si la vieras con mis ojos”.

Entonces ¿cómo se asocia todo esto con la inseguridad? Inseguridad es creer que no se es lo suficientemente bueno para algo, de hecho, es la existencia de un peligro, daño o riesgo donde no hay certeza ni confianza, falta la firmeza, la constancia. Y entonces, ¿cómo saber cuándo se está siendo miedoso y cuándo se está siendo precavido? El miedoso, visto desde la acepción popular del término es el creer que se está previendo consecuencias negativas donde no las hay, por ej., el tipo que teme preguntarle a la chica si quiere salir con él sin ni siquiera haberlo intentado una vez, eso es un miedoso, un inseguro; en cambio, el precavido es aquél que se asegura que la chica no esté casada. ¿Ven la diferencia?

El problema con el Yo Vivido es que es una máscara de desconexión de la realidad, como el caso de nuestro amigo “No Don Juan imitador de Miami Vice”, que se creyó ser Brad Pitt pero actuaba como el Sr. Bean. La inseguridad es, entonces, una desconexión con la realidad, una abstención infundada e ilógica pues en muchas ocasiones no intentamos prever las consecuencias negativas sino simplemente inventar excusas para no hacer algo. Recordemos que después de todo lo contrario al dolor es la comodidad y es mucho más fácil sentarse a surfear la Internet y soñar con las imágenes de Google de Tahití que el ahorrar diez dólares por quincena para tomar la vacación real algún dia.

Este es solo un pensamiento de este humilde servidor quien está en un proceso de aprendizaje y espero que por favor me critiquen este comentario para encontrarle las falencias y que todos podamos aprender de él.

Les deseo una excelente semana y que estén muy bien

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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