En los últimos días se han venido suscitando comentarios de traidores que se hacen llamar así mismos noájidas conscientes de su identidad pero que no son más que palurdos resentidos con la vida y con la sociedad. Sin importar en qué escala social se encuentren, son resentidos sociales que miran más verde el césped del vecino que el propio, recurren a la utilización de kippot y quieren verse y ser como lo que no son.
No es de extrañar que por su ignorancia, intriga y ponzoña estén cegados y no puedan ver más allá de la punta de su nariz, como bien dijo Sartre, su antisemitismo es el producto del sentimiento de impotencia que sienten. Justamente una joven judía de origen costarricense ganó una competencia contra Harvard y lo hizo no por un milagro, sino porque pasó estudiando antes y durante la competencia e inclusive las tres semanas previas al torneo no durmió lo que debía sino que repasó el material con su padre.
No es por pura casualidad que el ex presidente de UPS (United Parcel Services) fuera judío, fue porque estudió. Mientras unos se van de farra y desperdician su dinero derrochándolo en fiesta y alcohol, otros se quedan en casa estudiando, y como estudian, adquieren conocimiento, y como adquieren conocimiento, obtienen mayores y mejores herramientas para desenvolverse y defenderse en la vida, y como se desenvuelven y se defienden mejor, por eso es que llegan más lejos que los que no lo hacen así, pues los rumberos se van de juerga y están bailando el perreo y embriagándose en la tabernucha local mientras el estudioso está en casa preparándose para avanzar en la vida. Nótese que no quiero que se malentienda la idea, no es que salir y divertirse sea malo, por el contrario, hay que tener vida social, pero una cosa es salir y divertirse y otra es ser un pendenciero que pasa su vida de fiesta en fiesta y luego se resiente con los que dedicaron tiempo al estudio.
Como decidí no extenderme más de mil palabras por comentario, expondré la idea de la siguiente manera: El antisemitismo es el producto del resentimiento hacia los que se le considera como mejores. Los egipcios pudieron haber recibido la Torá si tan solo hubiesen tenido la decencia de compartir la Unicidad de Dios con el resto de las personas y no que las castas sacerdotales se lo guardaran para sí mismas y para subyugar a las masas incautas e inconscientes de esa unicidad y ahora sus descendientes buscan atacar a Israel por el resentimiento ínsito que tienen contra los que sí respetaron los Mandamientos Divinos.
Los judíos, hasta donde mi estudio y mis conocimientos me lo han demostrado, han sido los únicos en la historia que han compartido el conocimiento de la Unicidad de Dios, así que no venga ningún urdidor armador de trapisondas y resentido con la vida como lo es quien está detrás del perfil de “Denuncia Noájida” a buscar crear caos y dolor y a jactarse porque se leyó un par de librillos de quién sabe cuál chabacano. Lo único que hace es demostrar que es un traidor que ni siquiera merece ser tomado en cuenta para tan solo darle un ápice de importancia a sus desatinados comentarios que se encuentran plagados de necedad e insania.
Empero, como dirigente de la Coordinación de una de las filiales de FULVIDA en América Latina, no puedo permitir que se vulnere y mancille al Estado de Israel sobre el cual tengo mucho cariño y que es pisoteado por energúmenos como el fatuo fantoche que se hace llamar denunciante, ¿denunciante de qué? ¿O es que será que alguno de nuestros ya conocidos desertores se ha puesto una mascarilla de tercera y piensa que engaña a la gente con el cambio de nombre de un perfil en Facebook pero que claramente se distingue por su insensato actuar?
El deficiente coeficiente intralectual de la persona que critica a Israel por defenderse como Estado debería leer un poquito de Derecho Internacional y si no le da la cabeza para ello, al menos debería de leer un par de periódicos locales de Israel en vez de andar saboteando lo que con tanto esfuerzo y dedicación se ha logrado para que las personas realmente conozcan a Dios y que dejen de adorar a muñecos o estrellas, cosa que una vez que se ve con los ojos abiertos, lo único que causa es lástima hacia quienes lo realizan.
No es sobre la nada que este sujeto critica a Israel. Lo hace con mala intención y pleno conocimiento de sus actos, pues si se dice a sí mismo noájida, término que se aprende a la hora de tener contacto con los judíos, sabrá el taimado ese que Israel y los judíos han sido víctimas de injustas y macabras persecuciones desde que se animaron a desenmascarar a los que se guardaban el conocimiento para sí mismos y para tomar ventaja de algo que es el derecho universal de toda la humanidad saber.
En lo que respecta a FULVIDA en Costa Rica, se ha tomado la decisión que los miembros de la filial en Costa Rica no se rebajen al nivel del paleto antisemita quien en plena zafia y oscurantismo mental, se deja decir cosas que no mide muy bien, quizás porque su EGO lo tenga aprisionado de tal forma que su “desquite” porque no le dieran bola y su forma de vengarse es al arremeter contra un pueblo que nada le ha hecho a él.
Por cierto, eso me recuerda al caso de Hitler quien desencadenó todo su EGO contra los judíos, según él, porque no lo aceptaron en la academia de bellas artes cuando era más que evidente que no tenía talento para pintar. Y es que un orate suelto puede causar muchos estragos y traer muchísimo dolor a muchísimas personas, pero contrario a lo que pasó durante los albores de la Segunda Guerra Mundial, ahora hay noájidas que no van a permitir que los burdos catetos ensimismados y resentidos logren el cometido de los inmundos regímenes que buscan simpatizantes que les aplaudan y respalden su desdeñoso cometido de destruir y aniquilar de una nación que se ha convertido en un ejemplo para el mundo entero.
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