El noájida y la Política
Las actividades de reinvención de FULVIDA en Costa Rica ya casi están listas. Durante varios meses decidimos simplificar a FULVIDA en Costa Rica y buscar incluir a todas las personas. Personalmente tengo que asumir toda la culpa por los fallos del año pasado y felicitar al grupo de estrategia por nuestros éxitos. En cuanto a los fallos, éstos obedecen a mi pensamiento legista el cual me hizo ver las cosas desde una manera legal, normativista en exceso, sin tomar en cuenta que existen muchísimas otras perspectivas de las cuales todos nos enriquecemos y que conforman el diverso mundo en el que vivimos.
Como Representante de FULVIDA en Costa Rica tomo la responsabilidad del caso por esos desaciertos y próximamente el equipo de trabajo estará entregando un análisis de los problemas encontrados y cómo los vamos a solucionar. Esto, curiosamente, nos lleva a otro tema muy importante que es la Política y el Noájida, ya que la construcción de un mundo pacífico y armónico es, después de todo, Política.
La Política, en términos muy someros, es precisamente la definición del Estado que queremos formar. Un Estado de Justicia pero también de libertad, un Estado de protección de los derechos de las personas, pero también del sometimiento a un régimen de responsabilidad a aquéllos que transgredan las normas, un Estado que respete la diversidad pero que también tenga su propio tinte de particularidad.
Al principio se podría decir que son contradicciones, pero en realidad la tesis y la antítesis son lo mismo, por ende, los anteriores enunciados no son más que la cara y la contracara de la misma moneda. El Estado Noájida parte de siete principios fundamentales que son los Siete Mandamientos Universales, pero el procedimiento para juzgar a una persona por peculado, que sería una violación de la prohibición a robar, dependerá de las costumbres del lugar donde se dio, aunque partiendo de un denominador común que sería lo dicho con respecto a no robar, empezaría entonces el procedimiento legislativo.
Lo más interesante de los Siete Mandamientos Universales es que no vienen a imponer profetas desquiciados ni ídolos, simplemente son normas lógicas que cualquier persona con sentido común seguiría, pues no le piden a nadie que crea en esto o aquello sino que haga lo que de por sí ya es lógico y correcto hacer.
El noájida consciente de su identidad tiene un deber derivado del Séptimo Mandamiento de Establecer Cortes de Justicia y que tiene que ver con la salvaguarda del régimen de Justicia donde vive y ello implica que debe de participar activamente en las decisiones de su comunidad, quizás no le guste la politiquería y prefiera mantenerse al margen, pero tiene un deber consustancial con el noajismo de participar y ser un miembro activo de su comunidad, no con politiquería sino con política, que no es algo directamente mencionado en el Séptimo Mandamiento pero que es de suma ayuda para cumplir con ese precepto.
Dentro del civismo que debe de mostrar el noájida consciente de su identidad se encuentra, precisamente, el compromiso con el lugar donde vive, se trata de elevar ese mundo circundante, de conducirse con prestancia pero sin egocentrismo, se trata de ser una persona normal. Ahora que vivimos en una época de histrionismo donde la consecución sde la felicidad e basa en quién le da más “me gusta” a mis fotografías en Facebook o como decía alguien por ahí “espero que tu vida sea tan maravillosa como la haces ver en Facebook” ,se infraponen otros aspectos al protagonismo de escena y es necesario que los noájidas conscientes de nuestra identidad comencemos por contribuir a la construcción de Shalom por medio del involucramiento con las instituciones que componen los Estados y territorios donde vivimos.
El error se encuentra en no analizar las cosas. Así como le decía a un compañero del trabajo el otro día que la mayoría de la tensión que vivimos tiene que ver con el hecho de tener que pensar cómo vamos a pagar las deudas que contrajimos con otros, sea por alquiler de casa, pago al banco, pago del coche, del colegio de los chicos, de la universidad, etc., lo cierto del caso es que esto ese endeudamiento excesivo se debe a nuestra incapacidad de ahorro en muchos casos y en otros, a nuestro deseo histriónico de ser vistos y admirados. Quedan exentos aspectos de índole básica, pero muchas veces nos endeudamos con casas grandes y vistosas, no por una necesidad de techo sino por una necesidad de EGO.
Ese deseo hace que busquemos seguir tendencias y mimetizar aquello que nos dicen que es lo que está “en onda”, siendo que mientras estamos siendo buena onda al mismo tiempo estamos entregando nuestros países a un grupo politiquero que se acuesta con el mejor postor. Un ejemplo clarísimo de esto es la BBC y su parcialidad con los árabes que ha sido el resultado de un gradual divorcio de la población en general con la realidad, donde en muchos casos se manipula la noticia para satisfacer a los “bonachones” jeques que donan millones de libras a las universidades a través de todo el Reino Unido y claro, hay que compensar el favor de alguna forma.
Utilizo el ejemplo de la BBC porque hasta hace unos años me parecía un organismo noticioso de primera e imparcial, pero ahora las cosas han cambiado mucho. En nuestros países latinoamericanos pasa algo muy similar, recientemente en nuestro país se le arrebató el control de un parque nacional a la población de la zona para que un grupo económico poderoso destruya la naturaleza con extracciones de petróleo donde se encuentran involucrados varios politiqueros que no son políticos, pues el político y el politiquero no son lo mismo, el primero busca construir un Estado de acuerdo a su base axiológica mientras que el segundo busca construir un patrimonio económico para sí mismo de acuerdo a su base ideológica.
Como noájidas no podemos estar esperando que los judíos hagan las cosas por nosotros, no podemos estar esperando a que un rabino todopoderoso o un moré mágico nos vayan a dar la piedra filosofal para resolver todos nuestros problemas y convertir piedras en oro ni darnos un talmud noájida. Por cierto, ahora que mencionamos el Talmud, un noájida maduro y consciente de su identidad no precisa de hebraísmos y si recurre a la guía de un maestro judío lo hace porque sabe que los judíos tienen una sabiduría como pocos, pero lejos de estar buscando que los judíos lo lleven en andadera, más bien les pregunta cómo caminar y se pone a caminar y no a robarles su identidad judaica.
El noájida consciente de su identidad sabe bien que si tiene conocimiento legal y ve que hay una irregularidad en el otorgamiento de una concesión o en la confabulación del alcalde local con algún empresario para que le den una ventaja injusta, ese noájida va a buscar actuar cívicamente y fiscalizar la actividad y para ello no requiere ser abogado.
El involucramiento del noájida con el Séptimo Mandamiento debe ser total, no puede ser parcial pues la obligación para sí mismo y para con sus semejantes es grande. En vez de andar buscando ponerse gorritos y recitar palabras en un idioma que le es completamente ajeno, buscará más bien respetar la señal de tránsito, no sobornará al funcionario público para obtener una ventaja indebida, pues la mejor forma para reforzar el cumplimiento de los mandamientos universales es, puntualmente, el cumplimiento que todos y cada uno de nosotros realicemos de manera individual de esos mandamientos.
Cuando se respetan esos mandamientos de manera individual, es mucho más fácil y habrá menos incidencia en su transgresión y aquí es donde comienza la verdadera política, sabiéndonos individuos noájidas conscientes de nuestra identidad quienes de manera conjunta trabajamos para construir y mantener Shalom sin usurpar identidades, alejándonos de lo prohibido y gozando de lo permitido, como bien otrora lo dijera nuestro querido Moré.
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