El éxodo mental

YR Por Rav Yehuda Ribco
28/03/2013 6 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

El éxodo mental

Por Rav Yehuda Ribco • 28/03/2013 • Material de estudio para la mesa de Shabat

El éxodo mental

Pésaj es una celebración netamente judía donde los judíos siguen una serie de mandamientos que les recuerdan la esclavitud en Egipto y su liberación. A través de las plagas enviadas a los egipcios Dios se mostró como desde hacía mucho tiempo no lo hiciera, es más, según dicen los sabios, no habrá tales muestras tan directas de la presencia de Dios sino hasta después de la llegada del Mashíaj, que todo en este mundo se mueve por la energía que Él da y que si no fuera por eso, el mundo no existiría tan siquiera una millonésima de segundo.

Pésaj es un tiempo para recordar para los noájidas, aunque no para celebrar a la manera judía, pero sí para recordar que ese milagro ocurrió para el beneficio de toda la humanidad, ya que toda la humanidad nos hemos visto beneficiados por el servicio de los judíos a Dios. En lo personal, este Pésaj fue muy especial para mí porque me di cuenta que la esclavitud mental ocurre de manera subconsciente y nos acomodamos a una zona de confort y ese confort disminuye el flujo de energía, al disminuir el flujo de energía es como una vena que se obstaculiza de colesterol, porque el flujo que transita es mucho menor en masa pero a mayor presión, por ende, nos volvemos más emocionales y obsesionados pues nos obcecamos por el flujo disminuido de energía y no gozamos de la salud a plenitud.

Una de las razones por las que no vivimos a plenitud es porque no dejamos fluir la energía, nos empozamos, nos estancamos con ideas y no dejamos que el agua fluya. Al reprimirse el flujo de la energía total o parcialmente, no le damos espacio al pensamiento para que vea las cosas por lo que son, cuando el pensamiento trata de hablarnos la mente y el corazón saltan y buscan interrumpir, quizás la buena amiga que te quiere como a un amigo sólo quiere eso y nada más, pero tu flujo restringido de energía no le permite al pensamiento ver las cosas claramente y entonces piensas que ella realmente te ama con amor de pareja y creas castillos mentales que no son ciertos.

O puede ser al revés, podría bien ser que tú solo la veas como una amiga y ella piense que tú estás enamorado de ella porque el resto del mundo lo está, pero el punto subyace, el flujo restringido de energía no les deja a ambos vivir a plenitud. El negocio no funciona no porque la idea no sea buena sino porque tú no le estás dedicando el tiempo necesario. A veces no es cantidad sino también calidad. Pero dejas que al energía negativa fluya en vez que la energía positiva impere. Puede ser que pases atendiendo clientes todo el día y no tomes ni siquiera veinte minutos de tu tiempo para sentarse a meditar.

El monarca se sentaba en el trono para meditar y para ponderar sobre los asuntos del reino y cada uno de nosotros debería de tomar veinte minutos al día y “asentarnos” en nuestra silla para permitirle al pensamiento hablar mientras la mente y el corazón callan. No se trata de meditar al estilo idólatra de negarse los placeres que este mundo tiene, pues este mundo está diseñado para gozar de lo permitido y apartarnos de lo prohibido pero sí es necesario callar la mente y el corazón para poder tener ideas claras.

Entonces Pésaj no sólo es un tiempo de recuerdo y de agradecimiento para el pueblo judío por la liberación de Mizraim (Egipto), sino también para que nosotros, los que hemos sido liberados de las cadenas de la idolatría y de la egolatría agradezcamos a Dios por permitirnos formar parte del grupo de personas que estamos libres y que tenemos un deber de liberar a los demás. Egipto implicaba restricciones, restricción a la libertad, restricción a la felicidad, restricción al flujo de energía, no es de extrañar que todo el que es esclavo está restringido, o sea, vive en un Egipto mental.

Entonces, los judíos recuerdan Pésaj por la liberación, porque se dio un Éxodo, es más, fue tal la premura con la que partieron que no les dio oportunidad de que el pan se levara, entonces comieron pan sin levadura, sin embargo, mientras los judíos pudieron liberarse de las cadenas esclavistas de Egipto, falta otro éxodo aún; el éxodo de todos aquéllos que viven sumidos en la idolatría hacia sí mismos o hacia objetos exteriores, pues muchos insensatos critican y ridiculizan a Israel por ser un pueblo de esclavos, Nietzche por ejemplo, pero no se dan cuenta que esos que critican a Israel lo hacen por la envidia de seguir siendo esclavos. No sé por qué Dios me habrá permitido vivir un Pésaj tan emocionante y revelador, por qué me escogió a mí, un mundano como cualquier otro, para poder ver y vivir lo que he vivido, pero creo que es justo y necesario dar testimonio de ello.

El faraón hizo mofa de Moshé cuando este realizaba los milagros y le decía que los egipcios no se impresionaban con esas cosas porque ellos eran expertos maestros en la magia  y, sin embargo, Dios realizó milagros que ningún hombre en la Tierra podría igualar. Hay irresponsables que toman las artes ocultas y desbalancean al mundo con la manipulación de los elementos en pos de satisfacer sus propios EGO’s y de paso manipulan a las personas, otros son simplemente payasos expertos en el arte de los espejos, pero lo cierto del caso es que la presencia de Dios sí sigue en la Tierra, lo puedo decir porque lo sentí, este Pésaj se dio mi éxodo mental y quedo más convencido aún que no sólo los judíos son el pueblo escogido de Dios sino que nosotros los noájidas tenemos y debemos seguir los Siete Mandamientos.

Dentro de esto está la necesidad de transmitir ese conocimiento, como bien dice un adagio por ahí, las generaciones más viejas transmiten el conocimiento y ayudan a las más jóvenes y ese conocimiento debe fluir tanto como debe fluir nuestra energía todos los días. No nos encasillemos usurpando identidades, no nos estanquemos recordando una y otra vez las cosas malas del pasado o las relaciones amorosas de ayer, tampoco nos obcequemos viviendo en el futuro y dejando el presente de lado, saquemos veinte minutos al día para que nuestro pensamiento nos hable y para que la mente y el corazón callen y aprendan del conocimiento que el pensamiento puede impartir.

Dios está presente en todo, lo que pasa es que nosotros no lo vemos, pero si comenzamos a bajar la velocidad y dejamos que nuestra energía fluya, esa opacidad que no nos permite verle poco a poco va a desaparecer cual vaho que se evapora después de abrir la ventana para que fluya el aire.

Yo por mi parte insto a las personas a que sigan adelante y que sigamos cada uno nuestra senda, unos como judíos y otros como noájidas de manera paralela, tendiéndonos la mano y avanzando juntos hacia la construcción de Shalom. Feliz Pésaj y ¡bendito sea Dios!

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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