Iom Ierushalaim

Iom Ierushalaim

YR Por Rav Yehuda Ribco
07/05/2013 4 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Iom Ierushalaim

Por Rav Yehuda Ribco • 07/05/2013 • Material de estudio para la mesa de Shabat

 

Old City from the Mount of the Olives

Porque de Tzión [Sion] saldrá la Torá, y de Ierushalaim [Jerusalén] la palabra del Eterno.» (Ieshaiá / Isaías 2:3 📖)

 

 

El día 28 del mes de Iar del año 5726, fue conquistada nuevamente luego de dos milenios la Santa ciudad de Ierushalaim. La ciudad fue liberada en la guerra de los Seis días, librada entre los días 5 y 10 de Junio de 1967. En este conflicto bélico Israel enfrentó una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Irak, y Siria. En esta Guerra Israel conquistó la Peninsula del Sinaí, la Zona de Gaza, Iehudá y Shomrón, los Altos del Golán,  y Jebrón.

 

Nuestros Profetas instituyeron que ante cada gran salvación que viene al pueblo se debe de agradecer y alabar al Eterno entonando el “Halél” (ver Pesajim 117a) De los tiempos del primer Bet Hamikdash no quedaron en nuestras manos la lista de fechas célebres de aquellos tiempos, pero del segundo Beit-Hamikdash quedaron  la “Meguilat Taanit” donde se enumera varias fechas donde estaba prohibido hacer espedim/discursos fúnebres públicos, días en los que se decía Halél en agradecimiento al Eterno. Con la destrucción del segundo Beit Hamikdash se anuló esta lista, quedando en vigencia únicamente la festividad de “Januká”.

 Fue en nuestros días instituido por el Superior Rabinato de Israel este día como un día de conmemoración y agradecimiento al Eterno, por los milagros concedidos a su Pueblo de Israel, de poseer nuevamente luego de dos mil años la Santa Ciudad de Israel como muchas otras partes de la Santa Tierra de Israel.

 

Las festividades tienen el poder de unificar a todo el Pueblo de Israel.

En cada judío existe una vinculación inalterable con el Eterno, pero en forma externa hay quién elige hacer de su vida una revelación tangible de su esencia a través del cumplimiento de la Torá y los preceptos, y hay quienes eligen inclinarse hacia otros lados. Y es por eso que existe en la halajá una división categórica entre el Jaber y Am Haaretz. El Jaber se caracteriza por cuidarse en detalles halájicos de leyes de pureza e impureza (Tumá vetahará) y los diezmos (terumot umaaserot) y no así el Am Haaretz. Durante el año existe una prohibición de comer juntos un Jaber-Talmid Jajam y un Am Haaretz. Pero en los Jaguim que se subía a pie a Ierushalaim (Aliá vareguel) y esta prohibición dejaba de tener vigencia. Todos eran “jaberim”-unidos, todo el pueblo demostraba hacia fuera su contenido, revelaban su íntima vinculación hacia el pueblo mismo y el Eterno que estaba oculto dentro del corazón.

Esta es la singularidad de la ciudad de Ierushalaim que revela el oculto tesoro que cada judío posee en su interior, aquella santidad inalterable que es producto de su cercanía y vinculación con el Eterno. Aquella santidad que reposa dentro suyo, que habla, que en momentos lo hace actuar en forma no racional. Aquella alma divina que es la voz del Eterno mismo hablando. Y así ocurrió auqle 28 de Iar de 5726/1967 cuando se conquistó la vieja ciudad de Ierushalaim, junto con el “Muro de los lamentos” aquellos primeros soldados que llegaban y veían con sus propios ojos el santo “Kotel”- el Muro de los Lamentos”, la zona donde se encontraba el Beit HaMikdash, Har Habait, sus ojos derramaban lágrimas sin importar su adhesión a los preceptos, el alma del Pueblo de Israel hablaba dentro suyo. Cantaban el Halél, el Hatikva agradeciendo a Dios por haber liberado Su santa ciudad,  luego de todos los sufrimientos pasados por el Pueblo durante siglos, todas aquellas añoranzas, aquella melancolía y nostalgia nunca murió. Cuantos mártires alzaron su vista hacia Ierushalaim, sus ojos con lágrimas clamaban:

¿Cómo cantaremos las canciones del Eterno en tierra de extraños?
Si me olvidaré de ti, oh Ierushalaim [Jerusalén], que mi mano derecha olvide su destreza.” (Tehilim/Salmos 137 📖)

 

Sepamos valorar las bondades del Eterno, sepamos reconocer Sus milagros y sepamos agradecerle por lo que nuestra generación amerita ver y vivir.

De hecho la palabra Iehudí judío, viene exactamente de la palabra Hodaa-“agradecimiento” (ver Bereshit/Génesis 29:35 📖). El agradecimiento es la virtud característica del judío. Por ello comenzamos el día con el rezo “Modé Aní” “Agradezco yo…”.

 

Sepamos reconocer, valorar y agradecer al Eterno por lo que nos ha dado y nos da!

Feliz Iom ierushalaim!!

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

2 Comentarios en este estudio

  1. israel no conquisto esas partes,las volvio a reclamar como propias, como lo q fueron desde hace milenios, tierra judia!!!!
    q asi siga siendo y no se venda el rico patrimonio de los judios al bajo precio de la necedad!!!
    jag sameaj!

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