El religioso gira en torno a sus emociones, a sus deseos
y mucho alrededor de la opinión de "los demás".
Para el religioso,
Dios es una palabra, una excusa, algo lejano y carente de real presencia.
La persona espiritual, hace su vida en torno a los mandamientos que Dios le ha dictado,
construye su personalidad y de esa manera edifica a su comunidad.
Para el espiritual,
Dios es Padre y Rey, nunca está ausente, nunca se aleja realmente.
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