Por cada ladrillo que cimentes en la sagrada obra de la construcción de Shalom,
tendrás diez piqueteros dispuestos a derribarlo.
Son tanto tus opositores internos (emociones, creencias, ideas, costumbres, deseos, especialmente el EGO),
como de los externos (cónyuge, padres, familia, amigos, colegas, conocidos, ex-amigos, enamorados, iglesia, TV, etc.).
Depende de ti si continúas siendo socio de Dios en la tarea sagrada que te compete,
o si te dejas llevar por la corriente contraria.
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