Nos guarecemos en nuestra pequeña celda fea y tormentosa
pero
que nos es bastante conocida,
en lugar
de aventurarnos a salir para descubrir quién realmente somos en nuestra esencia.
Quedarnos sin nuestras máscaras nos llena de ansiedad,
pues
perdemos las referencias que conocíamos hasta entonces.
Eran referencias incorrectas,
que marcaban erróneamente,
pero
al menos nos servían para aferrarnos a algo.
¿A qué marca oscura y errada estás aferrándote?
¿Cuánto precisas desaprender para comenzar a aprender?
Más al respecto en: https://serjudio.com/cterapia/cab050829.htm
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