Planifica tu día para nutrirte y armonizarte en cada uno de tus cinco planos (espiritual, mental, social, emocional y físico).
No descuides ninguno de ellos.
Cada uno es necesario e indispensable,
cuando se produce un desequilibrio en alguno de ellos,
sufre la persona completa.
Tras de planificar,
procura ceñirte a tu hoja de ruta.
Sé flexible,
pero no desatiendas los límites.
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