No temo al lado oscuro, ni a las caídas,
porque tengo confianza en poder levantarme y seguir avanzando hacia la buena meta.
Si temo, ya he comenzado a fracasar.
Si me caigo y no creo poder levantarme, ya he caído y no me levantaré.
Si sé hacia donde camino
y para qué,
entonces ya he recorrido más de la mitad y el resto es en suave llanura,
aunque ni siquiera haya movido aún un pie.
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