De miedo

Hemos estudiado en varias ocasiones que el miedo es la anticipación emocional de una impotencia. Está en el plano de la fantasía, no es a causa de un hecho que esté aconteciendo actualmente.
Por ejemplo, si tengo miedo a los perros, de alguna forma desagradable mi cuerpo y/o pensamiento expresa esa sensación de impotencia aunque no haya ningún perro a kilómetros de distancia, ni haya padecido necesariamente traumas por ataques caninos en el pasado.
Esto lo diferencia notablemente del susto, que es la reacción automática ante una repentina aparición de algo que puede provocar impotencia. El perro se abalanza contra mí, o de repente aparece a mi costado un perrote y no me había dado cuenta. Aquí no hay expectativas, sino un automatismo del cuerpo que se pone en situación de ataque/defensa por la abrupta aparición.

El miedo, puede manifestarse en pensamientos y/o a través del cuerpo, para lo cual hace uso de nuestra energía vital, por lo cual se reduce nuestra disponibilidad energética. Es matemática sencilla, si tengo un limitado recurso y lo empleo en x cosa, me queda menos para usar en otras. Es triste que esa x cosa sea una irrealidad que nos desgasta, atormenta y poco o nada aporta a ser felices, constructivos, libres, etc.
Cosa que se agrava cuando destinamos esfuerzos para negar el miedo, reprimirlo, justificarlo o combatirlo. Con cualquiera de estas reacciones estamos dirigiendo más de nuestra vitalidad hacia lo irreal y que nos va dejando realmente en situación de impotencia.
¿Te diste cuenta?
A mayor miedo, menor capacidad de resolver.
He ahí una triste y real paradoja: a causa del miedo a la impotencia creamos y experimentamos la impotencia.

Eso que estamos temiendo tal vez sea una de las posibles situaciones que alcanzaremos en el futuro, entonces, ¿cómo se diferencia de le precaución?
Recordemos que precaución es la evaluación mental de posibles peligros, por lo que se actúa ahora con cuidado para prevenir caer en ellos. En este caso se mantiene a raya las emociones, no se permite que el EGO secuestre al pensamiento o mortifique el cuerpo. No se destina por demás recursos vitales presentes para contener o eludir lo que no existe.
Volviendo al ejemplo de los perros, si sé que en la otra cuadra hay un perro que atacó a gente, o fue criado como perro violento, no está demás ser cauteloso al momento de pasar cerca de él o del territorio que marca como suyo. No por ello dejo de hacer mi vida y disfrutar del cariño de otros perros, o hasta de ese mismo can siendo cauteloso y sin arriesgarme innecesariamente.

Destinamos nuestros preciosos recursos presentes a anticipar emocionalmente un futuro incierto, perdiendo así la fuerza, la capacidad, el sentido de disfrutar y crear el aquí y ahora.
Ciertamente, no parece un buen negocio para quien padece del miedo.
Aunque, es también cierto que existen aprovechadores que a través del miedo logran controlar a otros y obtener así dividendos.
¿Cómo?
Generan y magnifican las perspectivas de sufrimiento, malestar, dolor, castigo, insolvencia, miseria, abandono, enfermedad, incapacidad, error, desvío, ataque… lo que fuera una impotencia que sobrevendrá. Agudizan el sentimiento que ya está presente de indefensión, ahondándolo. Con este procedimiento buscan dejar indefensas a sus víctimas, perturbadas, confundidas, desesperadas por obtener esperanzas, soluciones, firmeza, poder, promesas; las cuales, obviamente, solamente provendrán del incitador del miedo y/o sus compinches. Para lo cual, el cliente debe dejar de lado toda certidumbre y depositar por completo su confianza en aquel que le está esclavizando.
Es una estrategia típica en los manipuladores, estafadores, líderes religiosos y sectarios, en donde la dupla miedo-esperanza es un elemento típico de dominio. (En realidad, también hacen uso del sentimiento de culpa, pero es tema para otra ocasión. Igualmente, también de esto ya hemos estudiado).
Por ejemplo, cuando el religioso te dice que estás condenado al infierno y nada de lo que hagas te salvará del sufrimiento eterno, ¿espera hacerte feliz, libre y poderoso con ello? ¿O te está adentrando en una telaraña de miedo y sentimiento de impotencia? Luego te promete la salvación, bendición, paraíso, premios, lo que se te ocurra que representa poder y sobreponerse al miedo. Por supuesto que son promesas sin manera de ser comprobadas, tan solo ilusiones que te endulzan el oído y calientan el alma. Entonces, te dejas caer rendido ante el religioso y sus doctrinas. No te animarás siquiera a dudar del asunto, puesto que serías castigado con la expulsión, el rechazo, nuevamente la impotencia. Por lo cual, te aseguras de silenciar tus sospechas y te conviertes en un censor de los que se atreven a levantar un milímetro de dudas acerca de tus creencias y estilo de vida.
Esto que es tan frecuente en las religiones, también se usa en las familias, en los grupos, en instituciones, partidos políticos… ¿en dónde no? Se exacerba a través de los medios masivos de desinformación y redes sociales. Es muy sencillo aprovecharse de la gente, cuando se conocen los trucos y no se actúa estrictamente de acuerdo al código ético (que siempre es espiritual, aunque comúnmente no se lo sepa o admita).

El miedo es un drama propio, de cada uno, que está actuando en el presente y que usa la proyección de una impotencia futura como argumento para su aparición.
Siempre, pero SIEMPRE, el miedo es una expectativa de una impotencia futura y que a la vez está revelando, en su ocultación, una impotencia presente.
Ese algo temido a futuro, lo estamos temiendo ahora.
¿Qué nos lleva a ese miedo aquí y ahora?
¿Qué disparó ese miedo en particular y no otro?
¿Qué pudiera estar queriendo decirnos el miedo de nuestro mundo interior?
¿Qué habrá que perfeccionar de nuestro ser para que ese miedo se desvanezca?

Es necesario desarmar al miedo y convertirlo en anécdota, o en nada, o en precaución cuando esto sea lo indicado.
Pero, no esperemos que el miedo se disipe si no lo reconocemos y ubicamos, para luego admitir nuestra impotencia y aceptar sin angustias aquello que no podemos controlar y aceptemos hacernos cargo de lo que está en nuestro dominio hacerlo.
Al momento que no permitimos que el miedo sea usado en nuestra contra, sino que nos damos cuenta que señala una debilidad existencia, entonces estamos dando un paso grandioso para liberarnos de ese miedo, fortalecernos, y vivir con mayor plenitud.

Sería genial que compartieras aquí mismo, en los comentarios, tus apreciaciones, anécdotas, etc.

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Jonathan Ortiz

Convertirlo en anécdota, me gusta eso.

A mi este ejercicio me resulta muy útil http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/mtodo-para-no-hundirte-en-el-crculo-de-la-ira

Gracias amigo!

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